Los Papeles Olvidados es un espacio que recoge los excedentes de producción creativa de mi imaginación y que muestro como proceso final en relato, comentarios o recomendaciones. Es una forma de reflejar mi vida y mis pasiones: la literatura y la escritura, y que decido compartir con usted, contigo, con vosotros respetables y apreciables lectores. Blog abierto a la opinión, a la sugerencia, a la critica, a la creatividad.


miércoles, 5 de marzo de 2014

Diario de una novela. Desorden cronológico.


No consigo terminar el capítulo dos. Es como volver insistentemente al inicio de la novela y comenzar a escribir. Decido seguir el consejo de los profesores, seguir escribiendo y ya volveré atrás para atar los flecos narrativos. No puedo detenerme en reescribir algo que seguramente tocaré de nuevo en la reescritura final. El capitulo tres me sale sin dificultad, quizas porque es un cambio de narrador y habla un personaje diferente.
Conforme voy avanzado me sorprendo de los quebraderos que tiene un escritor y que pocas veces los conoce el lector. Escribir el capitulo tres sin tener terminado el capítulo uno o el dos es como querer subir una escalera de mano apoyada en la pared y a la que le faltan los dos primeros peldaños. Esto de escribir la novela sin el orden convencional de los capítulos e ir haciéndolo por partes es algo muy común, igual que en el cine no se rueda una película tal y como la vemos. Lo importante es saber unir lo que se ha escrito antes con lo que se ha escrito después y sobre todo conseguir que tenga una coherencia narrativa acorde con el desarrollo de la novela. No sería la primera ni la última vez que al leer una novela me quedo sorprendido cuando leo algo que no cuaja, bien porque se ha escrito deprisa, se ha trabajado en un capítulo aparte o se ha añadido a última hora.
Tengo todas las anotaciones de los capítulos de mi novela escritas en una hoja de cálculo para no perderme y así sé lo que tengo que escribir en cada capítulo para no perder el hilo narrativo. Es un buena forma de no perderse dentro del tinglado que supone escribir una novela. No obstante, la desorientación suele estar acechando en cada tecla.
© Miguel urda. Texto

Foto. Google

2 comentarios:

parquio dijo...

Ánimo, Miguel. La perseverancia es la clave.

Pablo Vázquez Pérez dijo...

Pues fíjate que yo no veía tan claro esta estructura rompecabezas para ensamblar la novela, estoy aprendiendo de tu experiencia. Más ánimos.