9/23/2026

Siamés, Sitg Saeterbakken: cuando solo queda el pasado




Hablar de la vejez produce y provoca miedo; es algo constatado en la sociedad y por lo que suele pasarse de puntillas. En Siamés nos la encontramos en su estado más puro, ortodoxo y veraz. Al entrar en sus páginas no hay retroceso posible. Tienes que seguir leyendo porque el argumento lo pide por sí mismo, lo cual ya es un baremo de la calidad de la narración.

Los protagonistas son Erna y Edwin, un matrimonio que llevan juntos desde hace cincuenta años y la senectud les proporciona la ceguera a él y la pérdida de la audición a ella. Ambos viven en un apartamento, sin contacto con el exterior y con una constante de vida equilibrada y asumida, hasta que llega un joven de mantenimiento a solucionar un problema doméstico. Un argumento simple, casi anodino o hasta aburrido, dado que la literatura está llena de cotidianidad, pero el autor noruego Stig Saeterbakken aporta las dos voces a la narración, alternándolas en los capítulos. Una vez habla ella y a la siguiente habla él. Un buen juego narrativo para adentrarse en un terreno áspero, sobre la decrepitud del ser humano, o lo que es lo mismo, la vejez. Dos puntos de vista, dos formas de narrar que nos cuentan la forma que tiene cada uno de ver el mundo que le rodea así como el pasado, porque cincuenta años de matrimonio dan para mucho.

Una novela plagada de miradas a: Strindberg, Hansum,... (incluso a Hanekke en su película Amor, aunque sea bastante posterior a la publicaicón del libro) cuya literatura disecciona la decadencia del ser humano, algo que el autor deja patente al mostrar al lector que llega un momento donde la vida cansa, pero ¿cuándo sucede ese momento? Cuando uno ya no es dueño de su vida, sino de la que le proporciona el compañero/a que tiene al lado, de los medicamentos que acumulas en el cuarto de baño o de la espera del momento final. Asistimos al paso del tiempo y vemos la metamorfosis que sufre el amor, tanto el individual, como el de la pareja; así como el cuerpo y el pensamiento. ¿Se debe o puede odiar a una persona que amaste y ya no es dueña de su cuerpo? Y todo ello desemboca en preguntas como: ¿Cuántas páginas son necesarias para contar una vida? ¿Y para contar dos vidas? En este caso basta con ciento setenta y cuatro páginas publicadas por la editorial Mármara. Al terminar de leerla, me queda la impresión de que el tiempo puede ser repugnante, aunque se trate de una novela espléndida, que toca temas en los que a la sociedad no le gusta hurgar, sino que dirige la mirada hacia otro lado pensando que nunca le llegará al propio individuo.

Sitg Saeterbakken falleció en 2012 y la novela fue publicada originalmente en 1997, cuando contaba con solo treinta años. Un autor que falleció muy joven, pero dejó un importante legado literario. Siamés es una de las mejores novelas que he leído en los últimos tiempos. Es todo un compendio de dolor, de tristeza, de humor, de repugnancia, de sensaciones, de odio, de luz, de sombras,... de todo lo que comprende una novela y, por lo tanto, una vida.

© Miguel Urda Ruiz

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9/17/2026

Campesinos y señores, Theodor Kallifatides: el significado del sufrimiento




Campesinos y señores, publicada originalmente en 1973, forma parte de una trilogía, junto a El arado y la espada (1975) y Una paz cruel (1977), publicadas todas ellas en España por la editorial Galaxia Gutenberg, aunque también pueden ser leídas de forma independiente. Y en este caso ha sido traducida del sueco por Carmen Montes Cano y Eva Gamundi Alcaide.

Leer a Kallifatides es leer la verdad, solo que a veces se nos olvida que escuece bastante y no podemos mirar hacia otro lado, porque uno de los rasgos de su maestría narrativa es la facilidad con la que te narra los hechos sin darte cuenta y sin defraudar, porque uno es consciente de que lo que cuenta es verdad, y como el ser humano es capaz de cometer barbaridades por capricho, antojo o simplemente porque sí. La primera cuestión que me surge nada más adentrarme en la novela de Theodor Kallifatides Campesinos y señores es: ¿y tiene algo de bueno una "guerra"? La respuesta no hace falta darla, pues incluso hasta en el bando de vencedores existe dolor. Pero a través de sus páginas –de esta novela y de su obra en general– el autor griego deja patente que la guerra tiene su inicio mucho antes del momento de explosión o de ser declarada oficialmente y que hay un dolor compartido, aunque no equitativo.

La novela, dividida en tres partes, toma como punto de partida 1941, el momento del avance de los fascismos y la llegada de los alemanes al pueblo, aunque hayan sufrido ya en sus carnes los avatares de Mussolini, pero la crudeza de los alemanes será aún más dura, radical y extremista. Kallifatides deja la contienda de fondo y se centra en la confrontación entre el fuerte y el débil de una sociedad pequeña, donde cada día tienen que cruzarse en la plaza del pueblo, en el café o en la iglesia y pervive un rencor no sanado. Todos los habitantes tienen la misma finalidad: sobrevivir, porque emplear la palabra vivir para el pueblo griego sería pedir demasiado. El escritor griego nos adentra en el pueblo Yalós –que significa playa, aunque está alejado de ella– al sur del Peloponeso, para diseccionar la sociedad y para dar así un entendimiento –si es que se puede– a la guerra. Yalós es el ejemplo de todo lo que se vivió en la Segunda Guerra Mundial y de todas las penurias que el pueblo griego lleva padeciendo, a pesar de ser el que instauró la primera democracia. Entre sus páginas pone de manifiesto que en una guerra no solo hay dos bandos: el bueno y el malo, sino que está la guerra social interna de cada pueblo, donde las cicatrices nunca terminan de curar/sanar y solo basta una chispa mínima para prender las ascuas del rencor. A través del microcosmos del pueblo nos deja ver la vida el maestro socialista, el cura heterodoxo, el panadero, el carnicero, los campesinos, el tonto del pueblo, etc., y que a su vez reflejan el miedo, el hambre, las supersticiones, la resistencia o aceptación a la guerra. Y Kallifatides manifiesta el dolor del pueblo griego a través de sus heridas, por no saber aceptar el pasado, sino dejarse llevar. Y a veces una guerra es lo mejor que puede pasar. Grecia era ya un infierno de por sí. Sus rencillas, sus heridas del pasado, su apatía por el presente. Son aberturas que el enemigo sabe aprovechar para introducirse en las venas de una sociedad infectada.

La narrativa del escritor griego es suave, tierna y con una pátina de humor, pero que no la desvía de los hechos que está narrando. Consigue una voz neutral para contar el dolor de los trabajadores, de los campesinos y sobre todo de las mujeres: madres, abuelas, hijas que son el epígono donde la crueldad se ensaña. Leer a Kallifatides es una apuesta segura. El lector sabe que lo que narra es verdad, que no hay distorsión en los hechos; en todo caso, una leve atenuación para evitar sufrimiento al lector, porque sabe bien todo lo que conllevan las guerras.

© Miguel Urda Ruiz

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9/11/2026

Las siete maravillas del mundo antiguo, Kai Brodersen: el resplandor de la leyenda





Es de ámbito popular saber que las maravillas del mundo antiguo son siete, pero en el momento que nos ponemos a enumerarlas, nos quedamos en la tercera o, como mucho, cuarta, sin llegar a recordar cuáles son las que nos faltan. Kai Brodersen, historiador de época antigua y clasista, intenta dar sentido a esta clasificación, cuya primera versión es mencionada en un manuscrito de antología de poesías, Anthologia Palatina, conservado en la Biblioteca Palatina de Heidelberg.

Es un libro breve, pero que sirve para situar el contexto del nacimiento de la leyenda, dejando aparte si existieron o no, porque en gran medida el pueblo antiguo se nutría de historias orales. Y una de las cosas que prioriza Brodensen es la diferenciación del mundo helenístico, donde se estableció la primera clasificación, al mundo actual y la ubicación de su contexto y significado tanto para el de ayer como en la actualidad.

Las siete maravillas establecidas por la antigüedad son: las Pirámides de Egipto —único monumento conservado hasta la actualidad—; las Murallas y los Jardines colgantes de Babilonia; la estatua de Zeus en Olimpia; el templo de Artemisa en Éfeso; el Mausoleo de Halicarnaso y el Coloso de Helios en Rodas. No era una lista cerrada y, dependiendo del momento político, zona geográfica o persona que hablase de ella, incluía o excluía nueva maravilla. Brodersen dedica un capítulo a cada maravilla y lo sitúa en su contexto, así como en el origen de su posible leyenda, pues es mayor la tradición o leyenda popular sobre las maravillas que los restos arqueológicos o dataciones geográficas posibles. Aunque incide en un elemento fundamental en todas ellas: su grandiosidad. Algo que para la gente de la época tenía que parecer descomunal, y que a su vez también encierra un interés turístico, como es el caso de Hesíodo, que estuvo en Egipto visitando las pirámides, como refleja el siguiente párrafo: «Cada una de las Siete Maravillas del Mundo es bien conocida por todos por su fama, pero pocos la han visto en persona, pues hay que viajar a Persia, navegar por el Éufrates, ir a Egipto, residir en los Eleos en Grecia, marchar a Halicarnaso en Caria, ponerse rumbo a Rodas y visitar Éfeso en Jonia. Aquel que deambulare por el mundo y quedare desfallecido por las fatigas del viaje, solo vería satisfecho su deseo cuando hubiera pasado ya lo mejor de su vida a través de los años». Brodensen aporta datos, casi anécdotas, sobre el mundo clásico, aunque es el reflejo del imaginario colectivo de la antigüedad: la importancia del número siete (siete sabios, siete contra Tebas, siete días de la creación, por citar algunos); por qué unos jardines eran considerados como una maravilla; los errores de transmisión; las medidas o forma de medir y qué se considera desproporcionado e inconexo con la realidad.

El libro aporta una copiosa y curiosa bibliografía que demuestra la vigencia de una curiosidad patente que hay por esta leyenda, desde tiempos remotos, y que nos lleva a otra cuestión: el interés por parte de una marca comercial que proclamó en el año 2007 una nueva lista con las siete maravillas arquitectónicas del mundo moderno. Pero sobre todo queda una abertura hacia la curiosidad para profundizar en el pasado, pero teniendo presente que siempre es maleable.


© Miguel Urda Ruiz

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9/05/2026

Frente al espejo de una mujer, Ismaíl Kadaré: una narrativa honesta





Ismaíl Kadaré es el escritor más representativo de Albania, el país más desconocido de los Balcanes y que padeció una de las dictaduras más férreas y herméticas del siglo XX, la de Enver Hoxha; a ojos de Occidente es el país más pobre, pero donde todavía persiste un sabor a medievo o, lo que es lo mismo, a tiempo anclado en el ayer. Y de ahí radica el quid de su narrativa, el contar algo de forma honesta sin agregar o quitar hechos, pues la realidad es como es, sin más adornos.

Frente al espejo de una mujer es un volumen que recoge tres novelas cortas del autor albanés, y donde todas tienen como denominador común una mirada al pasado, a un pasado de coacción, de represión y, en cierta medida, de amor. El jinete con halcón (2000) es la novela que abre el volumen y aquí nos encontramos una historia que tiene como ingredientes la caza, el arte y las represiones ideológicas o políticas con el fin de perpetuar la tiranía. La historia de la Liga albanesa de Escritores frente al espejo de una mujer (2000) narra el regreso de un joven escritor (¿autoficción?) a Tirana, la capital de Albania, desde la URSS en los años 60, época del mayor cenit de las dictaduras soviéticas, y donde los escritores tenían que estar reconocidos oficialmente por el poder y ser miembros de la Liga de Escritores. Pero no todos los escritores son afines al régimen, ni todos escriben lo que quieren que escriban. Y aquí muestra cómo era sobrevivir dentro de un Estado con las libertades asfixiadas y cito como ejemplo: el hecho de que una madre permita que su hija ejerza la prostitución y además le busque clientes. El volumen cierra con El vuelo de la cigüeña (1986), que también posa su mirada en el escritor, pero ya de una avanzada edad, aunque deja en manos del lector la inquietud de si para el amor existe una edad, si esto conlleva peligro, o si la dictadura tiene diferentes visiones en el mundo exterior.

En las tres historias se percibe un contraste continuo con la sociedad albanesa, pero es lo que el individuo social, bajo su condición humana, puede realizar cuando lo único que puede hacer para vivir es sobrevivir. Esquivando el presente para no ser parte del pasado y a la vez forjar una ilusión por un futuro, porque se sabe que todo es frugal y el tiempo lo es más. Que los imperios, las sociedades e incluso las personas tienen fecha de caducidad.

En España, toda su obra está publicada por Alianza Editorial y en el año 2009 fue galardonado con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, a una obra narrativa de más de cincuenta años, y avalada por el peso de la calidad con que describe la vida de un país sometido. Es un autor que no ha llegado todavía al gran público, pero será el tiempo quien le vaya dando un lugar propio. El autor falleció en el año 2024, pero su narrativa está destinada a ser perpetuada en el tiempo y ser convertirse en una figura de referencia como lo pueden ser Coetzee, Carrère o Munro, además de tener un sitio preferente en los anaqueles de bibliotecas o librerías.

© Miguel Urda Ruiz

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