2/01/2026

El accidente, Blanca Lacasa: al ritmo que la sociedad requiere




Hay veces que no son necesarias muchas páginas para notar el desenfreno narrativo y aceptar que te lleva al vacío. Hoy en día la sociedad tiene prisa, no se sabe para qué, pero todo debe ser inminente. y la primera novela de Blanca Lacasa está impregnada de todo ello: prisa, inmediatez, urgencia. 

El amor es cobarde, pero a su vez es valiente y solo hay que saber de qué lado quieres estar o están los personajes. Y eso es lo que transmite la escritora, estar en el borde de la hoja de una espada donde dos personajes que se conocen, ambos con pareja y en los que comienza un amor, de esos que traspasan fronteras y que transmiten la sensación de estar más cómodo jugando al quiero y no puedo, antes que mojarse por completo o tomar una decisión, aunque se olvidan de que el instrumento sirva para hacer pupa, con mayor o menor intensidad.

La autora escribe con frases cortas, casi telegráficas, y en tercera persona, pues no desea impregnarse en lo que está contando, al igual que la sociedad, todo ocurre ajeno a todo y muy pocas personas actúan sobre algo ajeno. Aquí es igual, llamadas, canciones, idas, venidas, fichas de una vida para encajar a la perfección, aunque no siempre se colocan o usan de la forma correcta. Sin embargo, la historia la siento cobarde, sin atreverse a datar unos nombres: él y ella, son los personajes de la novela, aunque a su vez tiene sentido, pues puede ser cualquiera que habite en Madrid (ciudad donde se supone el desarrollo de la acción), pero los héroes y los perdedores suelen tener nombre. 

La novela apenas llega a ochenta páginas y puede leerse del tirón, pero eso no significa que no esté bien escrita. Conforme vas leyendo, y puede haber algún momento en el que te pierdas, aunque tengas la sensación de que está bien narrada y que esa confusión va a la par que la realidad de la protagonista, dado que hay momentos donde no sabe dónde está o qué hacer. Hay veces que lo quiere todo y hay veces que no quiere nada. Los personajes no hacen nada del otro mundo, solo reflejan lo que sienten.

Los primeros pasos del amor, no siempre son firmes, ni estables, ni siquiera a veces hay pasos, pues el susodicho llega y no te da tiempo a asimilar lo que ocurre y te arroja en los brazos del vacío, del infinito, de otro cuerpo. Con El accidente ocurre igual, no te da tiempo a pensar cuando estás teniendo uno y al darte cuenta estás llegando al final de la novela y es necesario volver a la acción de los personajes para entrar en su juego que no es otro que la vida misma. 

Habrá que estar atento a la prosa de Blanca Lacasa y por qué no a su próxima novela.

©Miguel Urda Ruiz

Texto y fotografía