La madre de Frankenstein es el quinto volumen de la inacabada serie que la escritora madrileña, seguidora de la estela de Benito Pérez Galdós, escribió para reflejar una parte de la memoria colectiva que no quedó recogida en los libros de historia del momento. La acción transcurre en la década de 1950, considerada una de las más complejas y a su vez arduas tanto en España como en Europa. Trata de construir una historia con toques verídicos, pero que refleje toda la verdad de lo que se vivió, aunque su grandeza vaya a más, sobre todo cuando se engullen en poco más de quinientas páginas, sin miedo, sin pensar en el aburrimiento o sin cuestionar si lo narrado es verdad o no, porque una de las inquietudes que definen la narrativa de Almudena Grandes es dar por válido lo que está narrando. Sus personajes son creíbles, cercanos, y cotidianos. Desde el momento uno de la primera página de la novela, todo está perfectamente hilado.
Como vértice de la novela están Aurora Rodríguez Caballeira, personaje real y que estuvo recluida en el manicomio de Ciempozuelos, en la provincia de Madrid, desde que mató a su hija hasta su fallecimiento, y el joven psiquiatra Germán Vázquez, que regresa a Madrid para trabajar en dicho lugar, después de haber tenido que huir en 1939. Mediante tres narradores cuenta la historia donde no se percibe un ápice de miedo, sino todo lo contrario; intenta dar voz a los olvidados de forma injusta por los ganadores. La relación de la parricida con el psiquiatra y una veraz crítica a los métodos usados para la curación de la paciente; las monjas que rigen el manicomio, la doble moralidad de la Iglesia católica y el robo de neonatos, la emigración que conduce al exilio provocado por las represalias de la dictadura, las secuelas que provocó el antisemitismo en las postrimerías de la Segunda Guerra Mundial, el vivir en un Madrid reconstruido después de la Guerra Civil, las ideas políticas y su forma de ocultarlas. A raíz de ahí extiende una comitiva de personajes donde refleja el miedo de una sociedad. Sus personajes transitan por las calles de Madrid, por Suiza o Mallorca, pero todos huyen de la doble moral que instauró la dictadura, con el fin de vivir, porque en el fondo la vida no es más que eso, vivir. Algo que no a todos los ideales políticos les convence.
Almudena Grandes ha pasado a la historia de España por diversos motivos: por manifestar sus opiniones políticas sin temor a las represalias, por hacer visible la historia de los "perdedores" dentro de una contienda o dictadura, pero sobre todo por saber construir historias literarias con una coherencia intrínseca y manejar a los personajes como ella quiere. En esta novela recurre al monstruo creado por Mary Shelley para contar hechos oscuros de una dictadura, pues no hay dictadura que no posea algo que ocultar. Ambas novelas son grandes ejemplos de hasta dónde el individuo puede llegar.
© Miguel Urda Ruiz
Texto y fotografía