Theodor Kallafitides, que comenzó a ser conocido en España en 2017 a través de la editorial Galaxia Gutenberg, es un escritor nacido en Grecia, aunque emigrado a Suecia desde 1964, y cuya producción novelística tiene todos los elementos para ser merecedor del Premio Nobel, pero nunca lo conseguirá –ojalá me equivoque–, dado que sus historias hacen pupa y cuestiona la sociedad sueca, y que como se sabe es el país que concede los mencionados premios, aunque siempre le quedará una espinita a la Academia.
El amor y la muerte. Amar y además a una mujer, así de simple es el argumento de esta novela, Una mujer a quien amar, donde a través de una serie de fogonazos de recuerdos el autor nos cuenta su vida, pero teniendo desde las primeras líneas presente la muerte de Olga, cuya relación no es algo nuevo (ante la muerte no somos nada originales).
Por sus páginas asistimos a una disección de la vida del protagonista de forma hilvanada. Enlaza un personaje con otro, sin perder en ningún momento el sentido de lo que está narrado. Todo es coherente, no sobra ni falta nada. Una narrativa visual, con una prosa sencilla, cercana y directa, pero no exenta de sensaciones. El amor, la muerte, la emigración, la profesión de escritor, la infancia, la familia son algunos de los temas a los que asistimos con un profundo deleite sin apenas darnos cuenta. Porque uno de los aspectos que definen a este autor es la parte freática de sus historias; es más lo que noe muestra, pero que el lector sabe que está y tiene que verlo por sí mismo. No es necesario escribir muchas páginas para escribir grandes historias. Sin embargo, deja cuestiones por resolver teñidas de filosofía. ¿Es más importante el amor de pareja o la amistad? ¿Hay siempre una equidad en el amor? ¿La diferencia de edad influye en las relaciones?
Que sea una novela de autoficción lleva implícito el hecho de que se considere que todo es realidad y que impregne con su mirada los acontecimientos que va narrando. Es un libro para disfrutar (de la historia, de los personajes, de la forma narrada), para vivirlo y para sentirlo. El desgarro del protagonista/autor ante la muerte, el paso del tiempo y ver cómo emigrantes de su generación que llegaron a la par que él, van dejando atrás la vida. Esta no tiene consideración y no permite ninguna excusa. Tan solo pensar que todos vamos en el mismo sentido, aunque uno no es consciente de quién pone las directrices del momento o del día a día y Kallifatides es consciente de ello.
© Miguel Urda Ruiz
Texto y fotografía