Hablar de la vejez produce y provoca miedo; es algo constatado en la sociedad y por lo que suele pasarse de puntillas. En Siamés nos la encontramos en su estado más puro, ortodoxo y veraz. Al entrar en sus páginas no hay retroceso posible. Tienes que seguir leyendo porque el argumento lo pide por sí mismo, lo cual ya es un baremo de la calidad de la narración.
Los protagonistas son Erna y Edwin, un matrimonio que llevan juntos desde hace cincuenta años y la senectud les proporciona la ceguera a él y la pérdida de la audición a ella. Ambos viven en un apartamento, sin contacto con el exterior y con una constante de vida equilibrada y asumida, hasta que llega un joven de mantenimiento a solucionar un problema doméstico. Un argumento simple, casi anodino o hasta aburrido, dado que la literatura está llena de cotidianidad, pero el autor noruego Stig Saeterbakken aporta las dos voces a la narración, alternándolas en los capítulos. Una vez habla ella y a la siguiente habla él. Un buen juego narrativo para adentrarse en un terreno áspero, sobre la decrepitud del ser humano, o lo que es lo mismo, la vejez. Dos puntos de vista, dos formas de narrar que nos cuentan la forma que tiene cada uno de ver el mundo que le rodea así como el pasado, porque cincuenta años de matrimonio dan para mucho.
Una novela plagada de miradas a: Strindberg, Hansum,... (incluso a Hanekke en su película Amor, aunque sea bastante posterior a la publicaicón del libro) cuya literatura disecciona la decadencia del ser humano, algo que el autor deja patente al mostrar al lector que llega un momento donde la vida cansa, pero ¿cuándo sucede ese momento? Cuando uno ya no es dueño de su vida, sino de la que le proporciona el compañero/a que tiene al lado, de los medicamentos que acumulas en el cuarto de baño o de la espera del momento final. Asistimos al paso del tiempo y vemos la metamorfosis que sufre el amor, tanto el individual, como el de la pareja; así como el cuerpo y el pensamiento. ¿Se debe o puede odiar a una persona que amaste y ya no es dueña de su cuerpo? Y todo ello desemboca en preguntas como: ¿Cuántas páginas son necesarias para contar una vida? ¿Y para contar dos vidas? En este caso basta con ciento setenta y cuatro páginas publicadas por la editorial Mármara. Al terminar de leerla, me queda la impresión de que el tiempo puede ser repugnante, aunque se trate de una novela espléndida, que toca temas en los que a la sociedad no le gusta hurgar, sino que dirige la mirada hacia otro lado pensando que nunca le llegará al propio individuo.
Sitg Saeterbakken falleció en 2012 y la novela fue publicada originalmente en 1997, cuando contaba con solo treinta años. Un autor que falleció muy joven, pero dejó un importante legado literario. Siamés es una de las mejores novelas que he leído en los últimos tiempos. Es todo un compendio de dolor, de tristeza, de humor, de repugnancia, de sensaciones, de odio, de luz, de sombras,... de todo lo que comprende una novela y, por lo tanto, una vida.
© Miguel Urda Ruiz
Texto y fotografía