Fue Hannah Arendt quien dejó claro que el concepto de condición humana puede ser maleable. Joyce Carol Oates es conocedora del ser humano y no tiene miedo ni le tiembla el pulso al teclear escenas duras, pero a su vez realistas que conviven dentro del individuo. El señor Fox es prueba de ello, donde nos encontramos una prosa blanda y blanca, aunque esto no quiere decir que esté exenta de dureza.
La escritora norteamericana recurre a un joven profesor de literatura de instituto ávido de éxito y prestigio, el señor Fox, para entrar en su cabeza y mostrar cómo actúa de pedófilo, ante sus alumnas y ante la sociedad; cómo funciona su mecanismo de manipulación, de elección de la víctima, cómo dominarla y a su vez dejando al descubierto sus vulnerabilidades. Es tal la maestría de Joyce Oates, que a los pocos capítulos nos olvidamos de que el tema principal de la novela es el de un asesinato, porque va desmenuzando todos los segmentos posibles de una sociedad, la estadounidense, donde uno de los elementos que la constituyen es el reconocimiento de un triunfo. A través de sus individuos va desnudando las aristas de la sociedad norteamericana: una familia desestructurada, la autoestima y el universo adolescente, la doble moral en un instituto privado, la soledad de los padres divorciados ante un injusto divorcio, la forma de actuar de la policía, la cara oculta de Internet, entre otros.
Escribir una novela de setecientas páginas y mantener el ritmo narrativo no se consigue de manera fácil y gratuita para el lector y en sus páginas no hay nada gratis o que sobre. En sus últimas novelas, la escritora recurre a los párrafos cortos, que la ayudan a mantener el tono incómodo que exige lo que está contando. Todas las cartas de la historia están expuestas desde los primeros capítulos, para que el lector tenga claros todos los puntos de vista del narrador y no permanezca indiferente. Sabe lanzarle preguntas incómodas para que las revuelva desde su sillón de lectura. ¿Qué ocurre cuando existe un amor no reglado a ojos de la sociedad? ¿Quién es el malo en un caso así? Temas que no son nuevos para la literatura y los refleja en la novela, mediante las menciones del señor Fox de la novela de Kawata La casa de las bellas durmientes o Lolita de Nabokov.
Esta historia podría calificarse como una novela poliédrica que comienza con un asesinato como excusa para dejar en entredicho la condición del individuo. Oates sabe manejar los hilos de la narrativa, dejando la opinión abierta, para que el sabio lector juzgue si el profesor Fox puede ser también una víctima más de la sociedad. Es una novela de fácil lectura, pero jamás serás un lector pasivo ante una novela de Carol Joyce Oates.
© Miguel Urda Ruiz
Texto y fotografía