3/03/2026

Hiroshima, John Hersey: la realidad de un dolor injustificado




Que las guerras son injustas, estúpidas e innecesarias y que siempre sale perjudicada la población más débil es algo ya conocido por todos; aun así, el ser humano sigue cayendo en el mismo error desde los albores de la literatura occidental. Hiroshima lo recalca una vez más a través de cinco sobrevivientes de la bomba atómica, lanzada en la mañana del 5 de agosto de 1945, donde lo único que consiguió fue provocar tanto dolor injustificado. —¿Se puede justificar alguna guerra?–

Contado de forma cercana, casi con una hilaridad tan próxima al lector que parece estar viviendo los hechos y en un estilo indirecto, limpio, simple, sin adornos y con una ausencia notoria de diálogos, para evitar distracciones al lector y que se centre en la verosimilitud de los hechos. Hersey parte de la rutina de los ciudadanos y el desconcierto que sienten ante lo que sucede. Pero llama la atención que ninguno se pregunta por qué sucede, sino que aceptan el hecho, porque todo el mundo estaba en la misma situación. ¿Qué había pasado? ¿Qué era aquello? ¿Dónde estaban mis allegados? ¿Mi casa?

Hiroshima trazó una línea en la narrativa periodística de Estados Unidos en el siglo XX, porque muestra de primera mano las consecuencias de un acto promovido por el poder político. El autor, John Hersey, fue considerado traidor dentro de su propio país, pues dejó al descubierto las atrocidades cometida bajo el honor de su bandera.

Estoy de acuerdo en que el libro es un fiel reflejo de lo que ocurrió, dado que no hay nada más desconcertante que saber que algo sucede y no saber por qué, es por lo que me parece un testimonio muy válido a tener en cuenta para generaciones futuras, pues muestra que el ser humano no conoce los límites de su propio ser. Sin embargo, hoy en día la información está al alcance de la mano y no me han sorprendido los hechos —no su magnitud—, pues tanta información hace desvirtuar su importancia. Considero que el documento de John Hersey es un complemento para profundizar en la bomba atómica y, sobre todo, en las secuelas que dejó y que perduran aún el siglo XXI. 

Se publicó un año después de finalizar la 2.ª Guerra Mundial cuando a la población le llegaban las noticias por la radio y la prensa escrita, mientras la televisión estaba en sus inicios. El libro hay que situarlo en su contexto histórico para darle una comprensión más acertada. Libros de víctimas, de sufrimientos, de injusticias los hay a raudales, y en todos ellos se revierte siempre lo mismo: el sufrimiento individual y colectivo, la barbarie cometida, el porqué... Insisto, la prosa de Hersey no cansa, te acerca al momento, pero hay demasiada información sobre el tema y no te va a contar algo que no te suene o no sepas.

La vida después de la tragedia continúa, eso es sabido por todos, pero es diferente el cómo lo afrontas y aquí lo vemos. Hay un capítulo final donde, cuarenta años después, el autor acude a Hiroshima para ver cómo ha sido la vida de los protagonistas y que para mí sobra; ¿para qué volver a contar algo que ya se sabe? 

©Miguel Urda Ruiz

Texto y fotografía