Hoy acaba el mes estival por excelencia. Mañana la rutina y normalidad vuelven a hacer acto de presencia en casi todos nosotros. Yo no iba a ser menos, a pesar de que todavía sigo padeciendo la inmensa apatía que el verano provoca en mí.
No es fácil retomar el hecho de escribir y poner la mente a trabajar tras varios meses de inactividad, pero me he dicho “lo siento hasta aquí has llegado, Miguel”. Voy a hacer como los programas de televisión o radio al inicio de la nueva temporada dar un cambio a mi blog, un lavado de cara. Comenzaré el mes con una entrada titulada “detrás de una mirada” , que será de carácter semanal, en concreto cada lunes –a excepción de mañana- y donde en colaboración con la fotógrafa María Ureña comentaré una foto de su colección; por otro lado intentaré seguir en mi línea creativa de relatos o recomendación cuando lea algo que merezca la pena compartir.
Han sido unos meses de creatividad y calidad paupérrima, y me doy vergüenza a mi mismo cuando echo un vistazo a lo escrito y volcado aquí en estos meses. Pero es algo que no se producirá más veces. Esté en Alaska huyendo del calor (ver entradas anteriores) o esté por aquí el próximo verano, no se repetirá. Os lo aseguro.
Quiero dar las gracias a mis seguidores y lectores fieles que a pesar de saber que no pasaba por mi mejor etapa literaria habéis seguido leyéndome o comentándome, por escrito o de palabra, (Loli Pérez, Ineluky, Alforte –no me he olvidado de tu relato de la plancha-, Clara del Valle, Javi Dos y Javi Tres…) y también dar las gracias a los nuevos integrantes o seguidores quiénes me han dado un poco de optimismo para poder hacer trampas al verano y ponerme a exprimir la bombilla de mi creatividad (Ignacio, Fernando, Mery, …)
Gracias a todos por dedicar unos minutos de vuestro tiempo a leer las cosas que pasan por mi cabeza.
Nos vemos mañana, uno de septiembre.
© Miguel Urda
1 comentario:
Agosto llega a su fin, Miguel.
Te deseo un otoño muy productivo.
Frank
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