2/13/2026

Cinco historias del mar, Josep Pla: una forma de sentir la vida



Catalogado como el mejor prosista en lengua catalana del siglo XX, al leer sus palabras, entro en una dicotomía porque estoy de acuerdo, pero a la vez estoy en contra de dicha clasificación y voy a optar por decir que es uno de los mejores prosistas que dio la última centuria en nuestra literatura. Y no es que no quiera mojarme o apostar por una lengua o por otra, sino que el hecho de registrarlo en una u otra rango hace menoscabar su producción, pues implícitamente hay una cuestión ideológica que te aleja de una de las principales características de la prosa, como es su disfrute. De hecho, es un autor desconocido para el gran público y reducido a minorías literarias o recomendado por el boca a boca determinada obra.

Cinco historias del marla escribió a la edad de setenta y cuatro años, cuando su prosa ya ostenta la maestría de la experiencia y nos traslada a una de las mejores sensaciones experimentadas a través del mar. Nos sitúa en las postrimerías de la Guerra Civil, donde todo se ha acabado, pero permanecen las represalias que no se perciben a simple vista y todo está por hacer. Y teniendo como eje principal el mar Mediterráneo, Pla nos sumerge en un triángulo de sensaciones: la Costa Brava, su gastronomía y la vida diaria. Nos sitúa en lugares donde el turismo no había llegado aún y sientes la necesidad de trasladarte a aquella época. Nadie puede salir ajeno a todo lo que está mostrando, pero al estar escrito de una forma amable, tierna e intimista ahí es donde radica su buen hacer como escritor. 

Desde la primera línea nos encontramos una prosa cargada de minuciosidad, de detalles, de sabores, de olores, y las texturas que provoca el mar. Por sus páginas destilan personajes sinceros, aunque llenos de vida, que no saben cómo enfrentarse a ella o, lo que es lo mismo, para qué pensar en mañana si hay que comer hoy; Palafugrell, lugar donde nació, y asistimos con él a una taberna, a montar en un bote, de excursión a un barco naufragado, a pescar. Y llega un momento de la lectura donde te planteas qué estás leyendo, pues sabes que eres partícipe de algo muy concreto denominado relato, pero a su vez estás en una guía de viajes, en una degustación gastronómica o secando la ropa que, por ser descuidado, te ha mojado el mar.

Josep Pla sabe narrar sin cansar al lector, pero sobre todo traslada al lector su forma de sentir la vida y el mar.

© Miguel Urda Ruiz

Texto y fotografía


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