7/07/2026

Nostalgia de otro mundo, Ottessa Moshfegh: cuando no queda otro remedio que vivir





Todo llama la atención desde que se observa el libro por primera vez y lo tienes en tus manos: el título, el nombre –complicado, no hay que negarlo– de la autora y hasta la cubierta (en la edición española que corresponde a la editorial Alfaguara), lo cual provoca una curiosidad que hay que satisfacer, ante lo cual solo queda una cosa: ponerse a leer a la escritora estadounidense, aunque de padre croata y madre iraní.

Son catorce relatos, publicados originalmente en medios como The Paris ReviewThe New Yorker o la revista Grantay que manifiestan que la autora ha venido para quedarse; lo primero que se intuye en sus páginas es un pedigrí lector, se nota que ha leído a los grandes y no tan grandes, lo cual queda reflejado en una narrativa coherente con unos personajes que habitan en un mundo propio, algo extraño a veces, pero que es necesario darle este toque de propiedad personal. Son personajes que buscan una alternativa a sobrevivir donde la vida no es tal y como se había soñado o algo tan simple como no saber manejar las cartas de la baraja. Alcoholismo, soledad, autoengaño, amor de conveniencia; personajes solitarios, raros, bordes, pero caracterizados de menos a más, donde sin una justificación plena el lector comprende por qué están en ese momento de la narración.

Excepto el último relato, que transcurre en un lugar indeterminado, todos están ambientados en Estados Unidos, país formado por inmigrantes y, en cierta medida, con un lastre de culpabilidad al serle recalcado constantemente su origen y recordarle que está de prestado, lo que lleva a pensar siempre en la "nostalgia" o en qué hubiese pasado si el mundo donde me hubiera tocado vivir fuese otro.

La crítica literaria la ha definido como una continuadora del realismo sucio, pero yo no estoy de acuerdo. Para mí, y lo vuelvo a repetir, es una autora que tiene una narrativa propia y consolidada. A Ottessa Moshfegh la considero un híbrido entre Lucía Berlin, pero sin su bisturí lacerante sobre la sociedad norteamericana, y Jhumpa Lahíri aunque sin ese tono empalagoso que impregna, a veces, a sus relatos con la nostalgia migratoria; de hecho, estos relatos pueden tomarse como una introducción a sus dos novelas publicadas hasta la fecha actual: Mi nombre era EileenMi año de descanso y relajación). No hay que perder de vista a Moshfegh. Yo no lo haré.

© Miguel Urda Ruiz

Texto y fotografía


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