Quién practica o haya practicado la natación sabe que es el deporte más completo que existe, pero no está exento de una dificultad intrínseca, que no es solo flotar en el agua, de ahí que la figura del nadador, desde el mundo del deporte y fuera de él siempre despierta curiosidad. Y ese es el núcleo del libro de Charles Sprawson, El nadador como héroe, mostrar su figura y hechos como algo más que un disfrute y la repercusión que ha tenido, desde los albores de la humanidad.
Sprawson, fue nadador profesional y buceador por lo que sabe bien de lo que habla a través de ocho capítulos que comprenden desde la antigüedad clásica hasta algo más de mitad del siglo XX, pero teniendo siempre como epígono la figura del nadador, sin llegar a ser un libro de viajes o un ensayo, es una híbrido entre historia, anécdotas y curiosidades. En sus páginas pasa desde la época clásica, reflejando el simbolismo e importancia que tenía el nadador y el agua, (piscinas –término del siglo XX, sería más apropiado "pileta"– al silgo XIX, desde el romanticismo alemán y explayándose con el siglo XX y una mirada al nadador inglés y japonés. Pero también se centra en nadadores que marcaron un hito en la historia de la natación sin llegar a ser competiciones deportivas; como Matthew Webb que cruzó el Canal de la Mancha y el porqué; así todo el libro está plagado de curiosidades que lo ayudan o apartan del sopor de los datos históricos en el que a veces parece perderse el autor, sobre todo en la época clásica: como por ejemplo, cómo Hollywood supo aprovechar el tirón de los nadadores, con Jonny Wismuller a la cabeza, de Esther Williams quien se negó a usar bikini, o la referencia al relato de Chever El nadador y la metáfora de la sociedad que representa. O como en 1952 la selección australiana de natación fue la primera en depilarse el cuerpo para que el agua deslizase mejor, y en el último aparatado destaca la importancia del agua en la narrativa japonesa y la figura del nadador y que en occidente pasa casi desapercibida.
Al terminar de leerlo el lector percibe que no hay un héroe concreto, sino que cada persona que da una brazada tras otra y que consigue avanzar metro tras metro es un héroe, porque cada carrera es un logro ya sea en metros o estilos. El libro está profusamente documentado y por eso echo en falta una bibliografía complementaria que lo respalde para que el lector pueda acudir a ella en caso de querer profundizar. Publicado en la editorial Siruela no defrauda, solo hay que leerlo despacio, respirar y soltar aire, como si fuese una brazada más, y así página tras página hasta llegar al final. No hay mejor meta posible que poder completar la lectura de un libro y disfrutarla.
© Miguel Urda Ruiz
Texto y fotografía
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