No es un manual de escritura, ni un estudio sobre las novelas más relevantes o que más le hayan influido al escritor checo, sino una serie de reflexiones, mostradas a través de diálogos o bien en conferencias, compiladas en siete textos independientes, que se han agrupado bajo el título El arte de la novela, y que versan sobre lo que para él representa dicho género, tanto en el pasado como en la actualidad. Pero más que respuestas, el lector encontrará preguntas que tampoco serán nuevas y donde algunas solo sufren una metamorfosis atendiendo a la época y el espacio, aunque lo que es el germen o lo que constituye el arte de crear unas historias y plasmarlas por escrito siga usando los mismos esquemas y argumentos desde los albores de la oralidad.
Kundera no es un autor fácil, aunque tiene un público muy fiel a pesar de la dificultad de su prosa, impregnada siempre con un toque de filosofía, que le hace huir de una historia al estilo best seller o facilona, sino que busca una implicación del lector en sus textos, en los cuales siempre subyace su ideología, y donde postula al lector a tomar partida sobre si está de acuerdo o no. No obstante, en estas páginas deja claro que la novela no es algo que deba instruir al lector; en todo caso, lo tiene que hacer reflexionar y, a partir de esas reflexiones, podrá ver otras características de ese mismo pensamiento o, mejor aún, percibirlo de forma diferente.
En el libro se tratan cuestiones básicas y esenciales sobre qué es una novela, si es una historia, si cada escritor debe tener un manual de su propia narración, si es necesario saber la verdad, si tiene que haber una verosimilitud. Preguntas que la teoría literaria lleva formulando desde que se le dio tal nombre, y que la respuesta sigue siendo la misma: todo depende del autor. Cada autor es autónomo, tiene unas ideas y una forma de ver y percibir la vida cuyo resultado será el producto de una novela.
Me llama la atención cuando habla de que novelista no es lo mismo que un escritor, y si atendemos al fondo de la cuestión, es verdad. ¿Cuántos escritores hay que no saben escribir? Y viceversa. Internet ha facilitado el uso de publicaciones sin tener en cuenta la calidad y donde quien lo desee puede tildarse como escritor, pero ¿qué es escribir? Es decir, volver a los principios de los principios, que bien podría ser ¿qué es una novela? ¿Es un arte? ¿Por qué el género novelista no está considerado como arte?, aunque no está exento de un trabajo entre bambalinas, durante la escritura y convertirse en bufón de su propia novela en las redes sociales con el fin de publicitarla. Sin embargo, el paso del tiempo se nota en sus palabras. Publicada en 1986, cuarenta años después sigue teniendo los mismos bastiones temáticos, pero con el desarrollo de Internet y el acercamiento al público, se han modificado tanto la forma de contar como la de escribir. Ahora todo es va deprisa y la atención al estilo es suele ser mínima; hablando siempre en términos generales, las excepciones están y son las que harán pervivir el éxito de la novela.
Es un libro que se lee bien y que todo escritor (novelista) o aficionado a escribir debería leerlo, pues todos los conocimientos que incluye sobre el arte de escribir, siempre serán bien recibidos cuando uno quiere aprender, pero sobre todo saber que las historias son historias y lo único que las hace peculiares es su la forma en la que son contadas.
©Miguel Urda Ruiz