Cuando leí Nada, durante mucho tiempo tuve dentro de mí la opresión que existe en la novela, al igual que he sentido un derroche de luz con La insolación, lo que a su vez me ha provocado cierto enfado, pues hay veces que una novela abarca tanta envergadura que no deja sitio para el resto de producción novelística, como es el caso de la aquí reseñada. Publicada en 1965, es la cuarta novela de Laforet, y que en un principio iba a formar parte de una trilogía llamada Tres pasos fuera del tiempo, como explicaba la autora en el prólogo, pero que nunca llegó a ver la luz al completo. No sería hasta después de su muerte que se publicó "Una mujer en fuga" en una edición revisada por Israel Rolón Barela.
En La insolación, asistimos a toda la luz que el mar Mediterráneo puede otorgar en un tiempo de represión, donde los ecos de la Guerra Civil se dejan entrever en un pueblo ficticio, pero situado entre Murcia y Alicante. El protagonista es Martín Soto, un niño entrando en edad adolescente, que vive con sus abuelos, dado que su madre murió prematuramente. Al regresar el padre de la contienda, lo hace con una nueva mujer para volver al pueblo, donde pasará tres veranos en compañía de los hijos del señor Corsi. Anita y Carlos, así como los personajes satelitales que completan la acción. Tres adolescentes y los veranos, lo que supodría el inicio de la vida adulta. Allí vemos cómo hay risas, complicidades, baños, suspiros de amor, verbenas... Es una novela de descubrimiento y de maduración como escritora, no exenta de crítica social, aunque no es lo que caracteriza la obra. Si no todo lo contrario, narrar el momento a través de los ojos de tres personajes cuyo único deseo es vivir el verano. Incluso aporta lo exótico como es el apellido de los Corsi. Lo extranjero es lo mejor o lo que tiene poder.
La novela se finaliza con miedo, pues te das cuenta de que has disfrutado de la historia y sientes que todo lo ocurrido allí era real. Consigue trasladar al lector el universo propio que Laforet mantuvo durante toda su obra, teniendo como uno de los puntos principales el mar. Pero la duda sobre la autora planea en toda la obra, o más bien la Nada planea por toda la obra. Considero que es mejor novela que la ganadora del Premio Nadal y que la responsabilidad que le otorgó la crítica y el público fue un bastión demasiado agudo para una mujer que pretendía solo escribir y no entrar en el juego literario que exigen las editoriales, de exhibición pública y de escribir x libros en x tiempo. Laforet iba despacio, al ritmo que marcaban sus creencias y sobre todo su propio mundo.
Carmen Laforet es mucho más que un premio literario; es uno de los pilares de la narrativa femenina del siglo XX, sin entrar en categorías de generación de medio siglo, de niños de posguerra, etc.
Carmen Laforet consigue que te empapes de la novela de principio a fin.
Carmen Laforet es emotividad en estado puro.
© Miguel Urda Ruiz
Texto y fotografía
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