3/15/2026

Ocean Vuong, En la Tierra somos fugazmente grandiosos: la valentía de un dolor



El asunto está claro o, por lo menos, lo intuyes cuando sabes que la novela de Ocean Vuong es una carta que el protagonista escribe a su madre analfabeta. Lo primero que uno piensa es en los reproches que le va a echar en cara y por qué actuó de tal o cual forma, pero el autor se aparta de eso y su intención es manifestar una relación con una persona que, como se observa en la novela, no lo ha tenido nada fácil, lo que provoca una implicación del lector desde el inicio hasta la última línea.

El autor es de origen vietnamita, pero emigró a Estados Unidos con dos años de vida. Vuong, con dos novelas en su haber, la última, El emperador de la Alegría, publicada en septiembre del 2025, y la aquí reseñada, En la Tierra somos fugazmente grandiosos en 2019, es hacedor de una prosa lenta, pausada y equiparable a Hollinghurst, Banville o Didion y que ojalá sea el inicio de una carrera muy prometedora, lo avala la distancia de la publicación entre sus dos novelas, que ya te hace saber por dónde va su línea de creación narrativa.

Perro pequeño, es el nombre por el que su abuela llama al protagonista, y no escatima en contar la realidad tal como es bajo lo que él vivió: los maltratos de su madre; cuando folla con un hombre por primera vez, o cuando la muerte está presente delante de sus ojos y no hay otra cosa que hacer, solo esperar que llegue, y que tiene como telón de fondo los momentos históricos que vivieron ambos países como es la Guerra de Vietnam, la migración en ambas vertientes, con el consiguiente desarraigo y que revierten en construir la personalidad del personaje, como son los traumas, la identidad masculina, el amor, el desarraigo y sobre todo las formas de aceptar y vivir cada cultura y como la costumbre y tradición tienen que seguir vigente en el país benefactor o receptor. No existe un orden cronológico, sino que se agradece que no sea monótono, pues hay momentos donde los hechos hacen pupa al lector, y no es porque sean crueles, sino porque se sabe que son verdad y aceptar la realidad duele más que el propio dolor.

Vuong, maneja con dominio los recursos narrativos y nada está al azar; además, implica al lector con la belleza de una poética lírica que no desentona, sino que acompaña la sensibilidad que Perro Pequeño derrocha, sobre todo en esos momentos que la vida te hace perder el rumbo o algo que no encaja, pero no es así; todo tiene una función muy bien planificada dentro de la historia. A pesar de todo lo que sucede en la novela, considero que está impregnada de amor, pero que a veces las circunstancias no permiten expresarlo o verlo como tal, y lo que importa es cómo sobrevivir a ese momento. El amor a una madre puede estar justificado, criticado o tachado de insensible, pues las relaciones materno-filiales son algo que está en continua renovación, con los consiguientes altibajos de amor-odio-amor.

No hay que perder de vista a Ocean Vuong. Nacido en 1988, tiene una excelente carrera como escritor. En la Tierra somos fugazmente grandiosos permite una lectura, tras otra sin cansarte. Es algo que define la buena literatura, las diferentes visiones de algo que lees otra vez y la capacidad que tiene de sorprenderte.

©Miguel Urda Ruiz 

Texto y fotografía


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