Es difícil mirar al pasado sin perder de vista el presente, y a su vez ser consciente de que el pasado construye el presente, y es lo que Milena Busquets consigue a la perfección en su última novela, Ensayo general, una simbiosis sin grietas que conjuga ambos tiempos, donde muestra que la vida no es otra cosa que un ensayo permanente y no siempre está el director de escena idoneo, que el protagonista y los personajes sean los adecuados o que la función tome iniciativa propia y tome unos derroteros muy lejanos a lo que uno quisiera.
La protagonista de la historia es la autora, un personaje que también nos encontramos en su primera novela, También esto pasará (2015), donde nos incita a jugar —como recalca el catedrático de Literatura Española, Manuel Alberca, en El pacto ambiguo de la novela— si todo lo que cuenta es realidad o es ficción, pero cuya dicotomía es más sencilla que entrar a resolver; solo hay que entrar en su historia y disfrutar de ello.
El libro está compuesto por treinta y una escenas hiladas que pasan por los recuerdos que los veranos de la infancia y adolescencia producen en la madurez, por los amigos, por los amantes, por las librerías, por la maternidad, por los hijos, el oficio de escribir y el trabajar en una editorial y la relación con otros escritores, entre otros, aunque se detiene y se explaya en la relación con la madre. Ella es consciente de que las relaciones materno-filiales sufren metamorfosis dependiendo del ciclo de vida que está asumiendo y, sobre todo, que dicha relación puede causar unas heridas que el tiempo nunca cicatrizará en firme, solo camuflará.
Escribir una "novela" en plano secuencial no es fácil; hay que manejar muy bien la técnica, tener una bibliografía lectora y, sobre todo, saber lo que quieres contar. Sin embargo, me falta una proximidad a los personajes; pero, siento como si hubiese un miedo a no saber narrar o ser capaz de construir una historia larga donde los personajes se definan por sí mismos con sus hechos, sus costumbres y sus deseos. Milena lanza en cada escena, con un planteamiento-nudo y desenlace, unas líneas muy primarias de cada hecho, vida o acontecimiento para que el lector sepa algo más de ella o de su vida, pero que podría desarrollarse como un relato independiente. Ensayo general es una novela sin más aspiraciones que entretener de forma fugaz, para leer sin importar dónde estés, si te pierdes o no en su lectura y vuelves a ella, y además se puede leer en poco tiempo. Pero yo confío en Milena Busquets y que rompa ese miedo a escribir una novela donde existan personajes con un peso específico, con nombres y apellidos, defectos, virtudes, costumbres, manías y que no sean personajes de paso de una historia y, por qué no... de una vida.
Texto y fotografía
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