Los Papeles Olvidados es un espacio que recoge los excedentes de producción creativa de mi imaginación y que muestro como proceso final en relato, comentarios o recomendaciones. Es una forma de reflejar mi vida y mis pasiones: la literatura y la escritura, y que decido compartir con usted, contigo, con vosotros respetables y apreciables lectores. Blog abierto a la opinión, a la sugerencia, a la critica, a la creatividad.


sábado, 7 de junio de 2014

Diario de una novela. Hopper.


Ayer en clase nos han preguntado cómo nos imaginamos nuestro libro publicado. Ha habido respuestas de todo tipo, y es algo en lo que no había pensando hasta el momento. Sí sé qué editorial me gustaría que me lo publicase, pero ello no significa que me lo publique, bien porque no tenga calidad, bien porque no esté dentro de su línea editorial, bien porque.... A partir de ahí he ido formulándome preguntas sobre la cuestión, sobre el tema. ¿Cuántas páginas tendrá mi libro? Sé que hay una fórmula matemática que te multiplica o divide el número de palabras por el número de folios y te dice el número de páginas impresas de las que puede constar tu libro, pero no la recuerdo y no voy a perder el tiempo en ello. Tampoco me preocupa ahora mismo ni el tipo de letra, de papel, el tamaño. Lo único que me ha preocupado ha sido la portada. ¿Cómo debe ser la portada de una novela? Me levanto del ordenador y me voy a mi biblioteca y escogo varias novelas al azar, cada una de una editorial diferente. Las pongo sobre la mesa y las miro. Las hay de todo tipo: con fotos de familia, de paisajes, collages, cuadros impresionistas, abstractos, naif; mezclas de fotografías con dibujos y photoshop...Todas son diferentes pero a la vez todas tienen algo en común: hablan del libro.
Lo que sí tengo claro es que la portada de mi novela tiene que ser sencilla y atraer al ojo dubitativo que está buscando -o pasando el tiempo- entre las mesas de novedades de las librerías1. Tengo unn amigo dibujante-fotógrafo de mucha confianza y estoy seguro de que sabrá recoger mis ideas sobre lo que quiero que sea. De lo que estoy completamente seguro es de que no quiero una cubierta con un cuadro. Cada vez que veo una novela cuya cubierta es un cuadro de Hopper directamente la descarto de una posible compra. Es increíble el daño que se le está haciendo a este autor con tanto abuso de sus cuadros: Hopper para ilustrar una novela de a escritora de turno y que realmente no sabe lo que es una novela; Hopper para ilustrar que la presentadora de tele-astro, tele-cocina express o tele... no-sé-que ha publicado un libro; Hopper para ilustrar la reedicion de unos relatos ambientados en Estados Unidos. Por favor, seamos originales. Dejemos a Hopper con su función de mostrar la soledad de los personajes de un país, de una ciudad, de una habitación; dejemos a Hopper para contemplarlo e indagar en su pintura; dejemos a Hopper libre de responsabilidades sobre ilustrar otra obra de arte que no sea la suya. Pongamos la máquina de la mente a pensar para crear nuestras portadas, nuestra forma de ver lo que nos rodea, nuestra propia opinión de la vida que yo, mientras tanto no paro de darle vueltas a la cabeza cómo será la cubierta de mi novela.
© Miguel Urda. Texto
Foto. Google

1Permitame, lector, que no diga el porqué de esta frase. La explicaré en su momento.

2 comentarios:

Pablo Vázquez Pérez dijo...

Has clavado el cliché de usar un estilo, autor, pintor, fotógrafo e incluso fotos o cuadros existentes para las portadas de distintos libros.

Anónimo dijo...

Gracias por defender a Hopper!!

Un abrazo
Woyzeck