Los Papeles Olvidados es un espacio que recoge los excedentes de producción creativa de mi imaginación y que muestro como proceso final en relato, comentarios o recomendaciones. Es una forma de reflejar mi vida y mis pasiones: la literatura y la escritura, y que decido compartir con usted, contigo, con vosotros respetables y apreciables lectores. Blog abierto a la opinión, a la sugerencia, a la critica, a la creatividad.


miércoles, 16 de julio de 2014

Diario de una novela. Fin



Ayer quince de julio puse fin a la mi novela. Ha sido un fin relativo pues la novela estaba terminada a principios de junio y lo que he hecho estos días ha sido repasar, reescribir, borrar, suprimir, agregar... es decir, pulir un poco más la narrativa para darle la forma que yo quería que tuviese desde un principio.
Ya le tengo enviada y ahora solo me queda esperar a septiembre al informe del tutor que hemos escogido. ¿Qué espero del informe? ¿Debo esperar lo que yo sé? Es decir que me confirme lo que yo sé que esta bien o mal de la novela.
Cuando he releido todos los folios he experimentado multitud de sensaciones que no sabría calificar cual va primera, cual después o el orden de cada una. Por un lado esta lo positivo: la satisfacción de habe terminado una novela en un plazo determinado; satisfacción de saber que soy capaz de hacerlo; satisfacción de haber creado una historia con unos personajes y darle coherencia para que tengan un planteamiento, nudo y deslenlace y en el lado negativo esta la insatisfacción de que la historia no es lo suficientemente fuerte tal y como yo me plantee en un momento; la insatisfacción de no haberme detenido en ciertos puntos que requería más narración, detalles... la insatisfacción de que es una novela que no llega a la extensión de que me hubises gustado... Todo esto son particulas que van dentro del germen del escritor y por lo tanto lógicas cuando un escritor termina un trabajo, pero la conclusión más precisa que he sacado al terminar mi novela es que un escritor se hace escribiendo.

© Miguel Urda. Texto y foto. 










martes, 1 de julio de 2014

Diario de una novela. Preguntas.


Estamos a uno de julio y ayer acabó el primer plazo de mi programa de trabajo, es decir, escribir la novela. Ya tengo el borrador finalizado. Me ha costado terminarlo, pero acabado está. Ahora viene la segunda parte, reescribir y corregir.
Uno de julio y todo lo que tengo hasta este momento son preguntas. ¿Cómo está el proyecto? ¿He conseguido lo que me propuse? ¿Cuál es el resultado? ¿Estoy satisfecho?... Preguntas que de momento no tienen respuesta.
He analizado lo escrito y me surgen contradicciones sobre mi trabajo. Y acudo al refrán "no hay mal sastre que reconozca su paño". ¿Por qué no me gusta lo que he escrito? ¿Por ser inconformista? Cuando he leído la novela de un tirón he visto cosas que quiero cambiar. Al terminar me he preguntado si era la novela que yo quería escribir y francamente no tengo respuesta para ello. En el proceso de creación son muchos los momentos de duda, sobre que camino coger, que hacer con un personaje o con una acción. Uno lo hace por la vertiente que cree más correcta, pero ¿qué pasa cuando la novela está terminada? Surgen dudas sobre si lo que has descartado no estaría mejor que lo que has mantenido, si no se adecuaría mejor al personaje... cosas que van asentándose en esa duda eterna que el escritor inconformista tiene.
La novela esta acabada. En bruto, ahora tengo quince días para llevarla a la forma neta, a dejarla lista para el dictamen del tutor del Máster.
© Miguel Urda. Texto
Foto. Google