Los Papeles Olvidados es un espacio que recoge los excedentes de producción creativa de mi imaginación y que muestro como proceso final en relato, comentarios o recomendaciones. Es una forma de reflejar mi vida y mis pasiones: la literatura y la escritura, y que decido compartir con usted, contigo, con vosotros respetables y apreciables lectores. Blog abierto a la opinión, a la sugerencia, a la critica, a la creatividad.


sábado, 26 de diciembre de 2009

En cierto modo...

"...Pero en cierto modo es mejor así. Sobre todo cuando no tienen ningún deseo de hablar, es mejor así. Porque la amistad no esta hecha de palabras, ni siquiera de comprensión. A veces, la amistad es sólo compañía".

Historia de un abrigo
Soledad Puertolas

miércoles, 23 de diciembre de 2009

Arbol de Navidad

Las personas cercanas a mi saben que yo no soy muy participe de la Navidad y por lo tanto suelo omitir la decoración navideña en mi casa.
Este año es diferente por muchos motivos para mi, lo cual conlleva cambios necesarios y uno de ellos es la Navidad. He decidido colocar un árbol de Navidad en mi casa, pero no es uno cualquiera, lo compré en Chicago, mide ocho centímetros y es de Lego. ¿Os gusta?


Miguel


martes, 22 de diciembre de 2009

Delirio y destino


Se puede morir aún estando vivo; se muere de muchas maneras; en ciertas enfermedades, en la muerte del prójimo, y más en la muerte de lo que se ama y en la soledad que produce total incomprensión, la ausencia de posibilidad de comunicarse, cuando a nadie le podemos contar nuestra historia.
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Delirio y destino
María Zambrano




domingo, 20 de diciembre de 2009

GARIA

ISABEL MONTERO – GARIA
(A las pequeñas grandes cosas de la vida)



Siguiendo mi pauta de recomendar cosas que me han gustado, aquí os dejo unos comentarios de una joya musical. La cual viene perfecta para un regalo diferente ahora que es Navidades.

A quien le gusta más o menos la música el nombre de Isabel Montero no le resultará desconocido. Es la voz que sobresalía del dúo que formaba junto a Paco Ortega en la recta final de los 80 y principios de los 90. Una vez que ambos tomaron caminos diferentes, en sus dos trabajos en solitario (Fragilidad y Espacios Perdidos) se pudo comprobar que Isabel Montero no era solamente una voz que cantaba junto a su compañero. Después de mucho tiempo de silencio ha vuelto al mercado con un nuevo trabajo Garia”. Un disco fruto de una madurez musical y lleno de optimismo tal y como refleja el color de su portada.

La voz de Isabel es nítida, suave, agradable, fresca, viva… algo difícil de encontrar en el panorama musical actual. Quizás porque le gustan las cosas bien hechas no se ha sometido a presiones comerciales y este trabajo nunca será número uno de los cuarenta principales, cadena cien, etc. Es un disco elaborado con sentimiento, de hacer lo que quería hacer y el amor que hay puesto en él es perceptible. En el álbum nos encontramos con diez canciones en las cuales podemos encontrar una oleada de vitalidad, de ilusión por la vida: a cada paso que doy siento la fuerza del alma…; aire porque soy así, aire porque la esperanza vuelve a mi…; algo viene muy despacio, se desata y me domina, algo dulce, silencioso que me arrastra y me fascina…; porque el dolor ya no importa nada, pasaron nubes, pasaron tormentas pero yo sigo despierta…; son partes de las letras que nos encontramos en él.

Han pasado diez años desde que sus “Espacios perdidos” viesen la luz, excepto colaboraciones muy puntuales: con Hakim, versionó amor amor; en el disco homenaje a Augusto Algueró nos la volvimos a encontrar junto a su Paco Ortega en Estando contigo; acompaño a Juan Mari Montes en Te seguiré esperando … y desde entonces poco se ha sabido de ella en el terreno musical a nivel de cantante aunque nunca ha estado apartada de este mundo pues sus colaboraciones como compositora están ahí, solamente hay que mirar a su página Web (http://www.isabelmontero.com/) para poder comprobarlo.

Fastidia ver como trabajos musicales con una calidad excelente pasan de largo por las radios u otros medios de comunicación. Según los créditos del disco ha sido grabado en el año 2008 aunque salió a la venta en primavera de este año, ha pasado completamente desapercibido para el gran público. Creo que no es justo, pero los cánones comerciales son así y es lo que importa. Es un excelente trabajo y diferente, solamente invito a escucharlo. Nuestro oído musical nos dará la razón.

Lo único que te pido, Isabel Montero, es que no estés durante diez años en silencio, sin otro disco. No es justo para tus seguidores. Gracias por tu aportación al mundo de la música y por esa “Garia” llena de esperanza e ilusión.


Miguel

miércoles, 9 de diciembre de 2009

IMPUNTUALIDAD FORMALIZADA

A raíz de un titulo impuesto en el Taller de Literatura salió este cuento o relato. Aqui lo vuelco para compartirlo.

IMPUNTUALIDAD FORMALIZADA
No puedo más, no puedo más

Sabe usted, doctor, ella juega conmigo, es plenamente consciente de ello.
Cada día llega tarde y bien que me desespera. El segundo día que llegó tarde a clase le hice saber que la puntualidad era algo vital para su buen funcionamiento y no perder el ritmo. Ella asintió a todo lo que yo le iba diciendo y me prometió que nunca más volvería a ocurrir, pero al día siguiente llego con veinte minutos de demora. Delante de todos sus compañeros se justificó echando la culpa al tráfico, y como yo vivo ese problema cada día pues no pude replicarle; el cuarto día apareció cuando la clase llevaba quince minutos empezada, pero si le soy franco yo sabía que iba a llegar tarde. Unos golpecitos en la puerta y entró intentando andar de forma sigilosa pero sus zapatos de alto tacón marcaban con un sonoro ruido cada paso.
— ¡Lo siento! –dijo ella con una voz suave y casi infantil a la vez que despojándose de su abrigo negro que le llegaba hasta los pies, dejando al descubierto una blusa blanca casi transparente donde perfectamente podía distinguirse los encajes del sujetador. Apreté la tiza con más fuerza como forma de contención.
No puedo seguir, doctor, perdóneme pero no puedo seguir así. Es una provocación diaria. Se ha creado una especie de impuntualidad formalizada. Ella sabe que llega tarde a propósito y mediante esa forma tan delicada y sensual que tiene de quitarse el abrigo o gabardina en invierno, o cuando hace menos frío dejando ver el vértice que existe entre sus enormes pechos, sabe que bloquea mi capacidad de reprobarle su demora. No sabe usted, doctor, lo que estoy lo sufriendo. En mis veinte años de profesión nunca me había pasado algo así. No sé que pensar o que hacer, doctor. Me tiene loco, pierdo el sentido. Deseo que llegue la clase para verla pero no quiero que llegue. Tengo miedo, me pongo nervioso, transpiro constantemente, paso las noches inquieto pensando en la primera clase del lunes, del miércoles y del viernes. Porque la veo llegar a ella tarde, con un promedio de unos veinte o treinta minutos y cómo, de forma apurada, intenta tomar el hilo de la clase. No puedo, doctor, no puedo seguir así, no es la típica estudiante recién salida del bachillerato. Días atrás revisé su expediente: acaba de cumplir los veinticinco años y tiene dos carreras terminadas con CUM LAUDE por lo no que puedo quejarme de que sea una mala estudiante y hasta el día de hoy todos los trabajos me los ha entregado con un resultado estupendo. ¿Qué hago, doctor? ¡No puedo seguir así! Cada día que pasa es un tormento. A veces cuando estoy escribiendo en la pizarra noto como su mirada me ametralla, como me observa, como estudia cada gesto mío. Consigue que pierda mi serenidad habitual.
Si he venido hoy a su consulta es porque no puedo más, doctor. Ayer me la encontré por los pasillos de la facultad y claramente vi como se abría el abrigo para que yo pudiese ver su blusa casi transparente. Buenos días, Don José, me dijo con esa voz melosa que sabe poner. Y tuve que correr al baño, doctor, no podía más, mi mástil que últimamente anda sin ganas de desplegar velas me pedía guerra y me masturbé allí mismo como un adolescente. Ya no estoy para estas cosas, doctor, no tengo veinte años, traspaso el medio siglo de edad y las pocas veces que estoy en encima de mi mujer pienso en ella. No puedo más, doctor, no puedo más.

Miguel

jueves, 3 de diciembre de 2009

Chicago II. The Crown Fountain

Un ejemplo, muy bien conseguido, de los aspectos sociales que componen la sociedad de Chicago ha sido plasmado en “The Crown Fountain” que ha sido diseñada por el español Jaime Plensa. Son dos prismas de cristal –uno frente a otro- que proyecta caras de personas y cuando el tiempo lo permite juega con el agua, provocando efectos muy bonitos.
Son facciones que transmiten “vida” con todo lo que ello conlleva. Se aprecian rostros de todas las edades, etnias,… En ellas puede observarse detenidamente lo que dice una cara desde la seriedad que implica una sonrisa hasta el cierre de ojos.
El día que yo las visite llovía y había ausencia de japoneses. Prestad atención a las figuras de Lego que hay detrás
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Miguel


















NOTA: PUEDE PINCHARSE EN LA FOTO PARA AMPLIARLA Y ASI APRECIARLA MEJOR.


martes, 1 de diciembre de 2009

364 Días anónimos


Cuando escribo estas líneas es día uno de diciembre, día internacional del SIDA. Durante un día al año a todos los ciudadanos nos obligan a tomar conciencia sobre esta enfermedad y colocarnos un lazo rojo en la solapa. En este día todo el mundo es consciente de lo que significa el sida: enfermedades de homosexuales, de drogadictos, del tercer mundo… que afecta “a la parte diferente” de la sociedad. Los medios de comunicación han dado la noticia por activa y por pasiva. Qué cosa tan paradoja y tan peculiar: se celebra el día de una enfermedad, lo que parece llevar de forma orgullosa a presentadores de televisión, políticos, gente de la vida social, cuyo rostro es conocido, a lucir un lacito rojo como sinónimo de compasión. Es el momento de ser solidario. Y todo el mundo tiene cantidad de amigos gays, y los gays son la mejor gente del mundo, y no pasa nada por ser gay, y gays, gays, gays… Es el día, es el momento, de ser solidario para acallar una conciencia que olvida esta enfermedad para el resto del año.
Un primero de diciembre caminaba yo por una calle concurrida de mi ciudad cuando una señora, ya entrada en años y vestida de domingo, con una hucha en su mano derecha y un lacito rojo en la izquierda se acercó a mí para exigirme un donativo a favor de esta enfermedad. Con la mirada le dije que no y, sin darme tiempo a hablar la buena señora, metida en su papel de mujer solidaria y de de buen corazón, en ese día de su buena acción, me inquirió en tono inculpatorio e irónico:
- Gracias, señor, por su voluntad. Estas pobres gentes le agradecerán que no haya aportado nada para ayudar a estos desfavorecidos.
Me detuve en seco, al escuchar estas palabras y la señora cambió la cara al ver mi gesto. Debió pensar que sus palabras me habían hecho recapacitar y me paraba para sacar mi cartera y aportar algunas monedas a su hucha.
-Gracias por su voluntad, caballero, volvió a repetir la buena señora, acercando la hucha hacia mí.
Pero al ver que yo seguía sin hacer el gesto que tanto ansiaba ella quedó un poco desconcertada.
-Discúlpeme, buena señora -le dije atenuando la entonación de las dos últimas palabras. ¿Cree usted que por no llevar un lazo rojo en la solapa de mi chaqueta no soy solidario? ¿Qué si no le echo algunas monedas a su pertinente hucha no soy una persona solidaria y digna de esta sociedad? Señora, se le agradece enormemente que dedique parte de su valioso tiempo libre a solicitar dinero para la “pobre gente infectada por esta plaga” como usted ha dicho, pero piense que si no llevo un lazo rojo bien visible, ni me manifiesto pidiendo ayuda tambien puedo ser solidario. Yo, señora, tal y como usted puede comprobar, no llevo un lazo, pero durante 364 días, y de forma anónima, soy participe de esta “sociedad marginada”; no tengo un nombre social reconocido, pero participo de forma intensa en el colectivo BASIDA. Yo solo quiero ayudar, y participo de forma continua con este colectivo porque lo siento, no porque necesite acallar mi conciencia durante un día.
A veces el silencio es más efectivo que el ruido.

Miguel

lunes, 23 de noviembre de 2009

Chicago. 1.- Toma de Contacto


I.- TOMA DE CONTACTO

El panel informativo del avión de Iberia me dice que la distancia entre Madrid y Chicago es de 6738 Kms. Voy mentalizado, provisto de abundante lectura, mi mp3 lleno de música y la batería completamente llena. Es obvio voy en clase turista por lo que me olvido de comodidad alguna. Tras haber sobrevivido a nueve horas y veinte minutos de vuelo llega la dichosa y temida Inmigración. Un guardia con aspecto de mexicano nos va indicando que debemos situarnos en filas de a uno perfectamente alineadas y supervigiladas, vaya a ser que te cueles de turno y hagas saltar la alarma general provocando un conflicto de Estado. Conforme la línea avanza, donde mi amigo Salvador y yo estamos esperando como buenos ciudadanos y futuros visitantes, puedo comprobar la cara de pocos amigos que tiene el guardia que está detrás de la ventanilla y quien tiene el poder de decir si eres apto o no para entrar en el país. Cuando me toca mi turno me indica de forma automática: que coloque mis cuatro dedos de la mano derecha en un escáner, después el dedo pulgar, cambio de mano, los mismos gestos en la mano izquierda, una foto con la Cam y Estados Unidos ya tiene una parte de mi persona en su archivo. Con gestos mecánicos te grapa el papelito verde que hemos rellenado en el avión y te coloca sello en el Pasaporte. Ni si quiera te dice “Welcome To USA.”, solamente dice: “The next please”. Igual es un robot o replicante disfrazado pienso, pero bueno miro lo positivo: soy un ciudadano apto para visitar el país y diviso mi maleta a lo lejos, lo cual ya es mucho.

Camino al hotel, en el taxi, se vislumbra a lo lejos la silueta de Chicago que parece una ciudad construida con fichas de Lego, conforme el coche va adentrándose en la ciudad la silueta va dando paso a edificios, cada cual más grande y diferente que su vecino. Ya en el “Loops” o centro neurálgico de la ciudad, que es donde esta nuestro hotel, el coche circula entre sombras porque los gigantescos edificios no permiten que el sol manche el asfalto.

Una vez dejadas las maletas en el hotel, duchados nos vamos a la conquista de Chicago. Bueno en realidad lo tendré que hacer yo sólo, mi colega Sarvi –si, si, Sarvi- tiene que currar. Tengo diez días para conocer Chicago.

Aparte de la arquitectura que es lo que más llama la atención a primera vista a cualquier ciudadano que visite “la ciudad del viento” (yo pensé que la ciudad del viento era Tarifa, pero en fin siempre se aprende algo nuevo) a mí me ha resultado muy llamativo el civismo de las personas. Hay que tener en cuenta que tanto Canadá como Estados Unidos son países cuya sociedad está formada por inmigrantes y por lo tanto el nivel de contrastes culturales es mayor. (La foto de la izquierda es una estatua homenaje a ellos) Acostumbrados a una España –por lo menos en la parte del Sur- donde todo se pide o hace a gritos: pedir el café en el bar a gritos, hablar por el móvil pregonando lo que te acabas de comprar,… allí todo es susurro o murmullos. De la gente que pude ver hablando por el teléfono móvil a ninguno le escuche una voz elevada. Encontré y me hice asiduo de una librería con cafetería llamada “Borders” donde puedes coger un libro o revista y llevártelo a leer mientras tomas un café. Es impensable ver en nuestro país algo así: una cafetería, donde todo el mundo este en silencio, con su ordenador portátil o escribiendo y leyendo y cuando en la mesa había dos o más personas el cuchicheo es mínimo. Si mal no recuerdo la FNAC en Madrid lo intentó pero evidentemente España no está preparada para cosas así.



¿A que parecen fichas del lego? La Torre Sears (foto derecha) la engullía la niebla.



To be continued
Miguel

lunes, 16 de noviembre de 2009

DESTINO




"Cada uno tenemos nuestro destino y lo único que cabe es
seguirlo y aceptarlo, no importa donde nos lleve".

Henry Miller


miércoles, 11 de noviembre de 2009

LUZ : NOSTALGICA Y PASIONAL


Nunca he sido un seguidor acérrimo de Luz Casal, si acaso de las canciones que sonaban en la radio; en cambio, sí puedo decir que soy un amante del bolero. Cuando escuché la primera canción de promoción de su último trabajo, me dije: “esto hay que escucharlo, que aquí hay algo bueno”.
A veces el artista busca la canción para su hacer su versión, pero en otras ocasiones ocurre lo contrario: es la canción la que busca al artista, como así ha sido en este caso. El bolero lleva llamando a Luz Casal desde hace veinte años -¡Dios, cómo pasa el tiempo!-. ¿Quién no se acuerda de Miguel Bose vestido de rojo intenso e interpretando el play Back de “Piensa en mí” bajo la voz de Luz en la película Tacones Lejanos? En aquel momento, fue una incursión en un terreno musical donde nunca se había movido, pero, desde entonces, el bolero ha ido tras ella. Y ha tenido que pasar mucho tiempo –con todo lo que ello conlleva- para encontrarnos con esta joya musical: La Pasión, de Luz Casal.
Son once las canciones de los años cuarenta, cincuenta y sesenta que Luz ha interpretado como ella ha querido y el cuerpo se lo ha pedido, que han sido grabadas a la vieja usanza con todos los instrumentos y voz a la vez (además, claramente perceptible cuando escuchas dos tres veces el disco). Una vocalización perfecta (¿cuántos cantantes hay a los que no se les entienden lo que cantan?) y, lo que es evidente, un amor entre ella y el bolero. Una simbiosis perfecta entre ambos. El título viene que ni pintado, pues es un trabajo hecho con pasión y cariño.
El disco es un viaje al pasado: consigue ponerte algo nostálgico y trasladarte al ayer, al tiempo dorado del bolero. Es fácil imaginar un café-teatro de los de antes, lleno de humo, un escenario pequeño donde la orquesta tiene que ubicarse a trompicones y, en primera línea, un micrófono de pie donde el artista dejará pasiones y desengaños al compás de una música suave.
Los ingredientes fundamentales del bolero son dos: amor y desengaño. Y ambos se llevan a los extremos. Cuando se habla de amor, es una amor exagerado, entregado e incluso a veces cansado; y cuando se habla de desengaño, se lleva al extremo trágico, al grado supino del sufrimiento. Todo se puede apreciar aquí: prefiero la ilusión perdida a que me vuelvas a engañar; es la historia de un amor como no hay otra igual; no sé exactamente qué pasó, que todo de repente ya cambio; me envolverán las sombras cuando tú te hayas ido… Estos son trozos de letras de canciones que ya tarareamos la segunda vez que escuchamos el disco, y todos nos pondremos en la piel del que la vive.
Solamente quiero decirles que, por favor, hagasen con el disco, se pongan una copa de su vino (no alejen mucho la botella), algo para picar, una luz tenue, buena compañía a ser posible, acomódense en el sofá o en su sitio preferido, aprieten el botón del play en el equipo de música y prepárense para disfrutar de un viaje a la música del ayer, a la nostálgica de la mano de Luz Casal y su Pasión.




Miguel.

viernes, 23 de octubre de 2009

Chicago, un viaje inesperado



Como algunos sabeis llego unos cuantos dias en Chicago. Estoy intentando volcar una cronica de los primeros dias de mi viaje pero no puedo. El ordenador del ciber del hotel no me deja pasar mis fotos y ando a reganadientas con el teclado (sin acentos, enes, letras cambiadas ...) .

De momento decir que todo va bien. Ayer y hoy ha llovido y la temperatura ha bajado mucho, pero... a mi no me importa el frio me gusta.

Estoy tomando un monton de notas para usarlas a mi vuelta.

Nos vemos pronto.


Miguel

sábado, 17 de octubre de 2009

Dos palabras

Acabo de comenzar un curso de literatura creativa y, como primera tarea, hay que escribir un texto a partir de un “binomio fantástico”, es decir, a raíz de dos palabras elegidas al azar. Mi ejercicio ha desatado diversas opiniones en clase: que he hecho trampa, que no he usado las palabras, que he sido original… Opiniones dispares que me han gustado, pues a veces lo importante es provocar para aprender de lo expresado por otros compañeros. Aquí tenéis el texto. Espero vuestros comentarios u opiniones.



DOS PALABRAS
¡Qué cosa más complicada! Tengo que escribir una historia partiendo de dos palabras que cada alumno ha escogido a su libre albedrío y ha escrito en dos papeles blancos de tamaño no muy grande y de forma cuadrada. Después, esos papelitos han sido doblados tres veces hasta quedar reducidos a tamaño casi minúsculo. A continuación, los hemos introducido en una cesta de mimbre de color marrón oscuro que hemos pasado de mano en mano repitiendo el mismo gesto mecánico cada alumno: alargar el brazo e introducir los dos papelitos en dicho recipiente.
Me pregunto qué palabras habrá escrito cada persona. ¿En qué se habrán basado para escribirlas? ¿Serán palabras que tengan un significado especial para él o ella? ¿Habrán escrito lo primero que se les haya pasado por la mente? ¡Qué variedad de palabras hay en ese cesto! Dos palabras por persona, y somos doce alumnos, lo que hace un total de veinticuatro palabras, casi a una por letra del abecedario, menos mal que no ha sido así, si no, habría sido aún más difícil elaborar una historia. ¿Cuántas historias pueden crearse con esas veinticuatro palabras?
Ahora que lo pienso detenidamente, qué rabia que el profesor haya ordenado escribir dos palabras, podía haber dicho escribid tres y la cosa hubiese sido más fácil, y yo, por ejemplo, con tres palabras, ya hubiese sabido hilar la historia fácilmente, hubiese sido como el bolero “Tres Palabras”: con Tres Palabras te diré todas mis cosas, solo con tres palabras te diré…” ¡Ay!, qué tonto me pongo cuando escucho un bolero. Y es que yo soy muy romanticón y cuando menos me lo espero… zas, me ponga a soñar. Me imagino que las tres palabras que me han tocado son: corazón, rosa y princesa. Qué historia tan bonita me hubiese salido a mí con esas palabras, pero no, el profesor ha dicho que escribamos dos palabras.
¿Qué palabras he escrito yo? Con esta mala memoria, ahora no me acuerdo. ¿A quién le habrá tocado? Esto es parecido al juego del asesino y el policía, donde hay que ir guiñando el ojo, pero con cuidado, para que no te descubran. Me entran ganas de ir guiñando los ojos a mis compañeros para ver si me responden, pero debo estarme quieto; esto no es un juego, esto es algo muy serio: es literatura, aunque dentro de ella hay muchas vertientes, entre ellas el humor. Debo centrarme en mis dos palabras y buscar una historia, algo que unan las dos palabras y que consiga rellenar un folio. Vuelvo a acordarme del Bolero: Con tres palabras te diré cómo me gustas. ¡Mierda! Que fácil hubiese sido escribir una historia con tres palabras, pero no, son dos palabras, dos palabras que no están en ningún bolero, así que, manos a la obra. Quitó el capuchón al bolígrafo, tomo posición delante del folio en blanco. Todo listo para escribir.
Por cierto, se me olvidaba, mis dos palabras para desarrollar una historia son: Amarillo y Crepúsculo.

Miguel

lunes, 12 de octubre de 2009

Recuerdos


Camino hacia el bosque de los recuerdos

"Hay recuerdos que, por mucho tiempo que haya transcurrido, por muchas cosas que hayan sucedido, no podemos olvidar jamás. Hay recuerdos que no palidecen. Hay cosas que permanecen firmes dentro de nosotros como el arquitrabe que sostiene el arco".


Kafka en la orilla
Haruki Murakami.


domingo, 27 de septiembre de 2009

Un desafío

Una amiga me desafío a escribir el comienzo de una novela a partir de una frase: las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. Yo lo he cumplido incluso he escrito más de lo acordado. Ahora me gustaría saber que opináis de este primer folio que os doy a leer. Y por supuesto se admiten sugerencias, ideas, criticas... Aunque el planteamiento, nudo y desenlace lo tengo en mi mente.

Gracias por leerlo y esos "posibles" comentarios.


Miguel


Las escaleras se suben de...

— ¡No, ahora no!, Ahora no puedes dejarme así como así.
— ¿Por qué no? –Dice Clara en un tono de voz más elevado de lo habitual.
— ¿Quién eres tú en mi vida para decidir si puedo dejarte o no? —pregunta Fernando con voz firme.
— Soy la puta que un día te acogió cuando tu mujer te echó a la calle al enterarse de mi existencia. Soy la que sufrió que volvieses con ella y no te reprochase nada, soy la mujer a la que le hiciste perder un hijo porque tú no querías más responsabilidades. Soy la mujer que ha estado a la sombra tuya durante quince años. He sido tuya a tu antojo. He vivido cuando tú has querido, he dormido cuando tú has dormido, he suspirado cuando tú me has dejado suspirar y ¿ahora me dices que quién soy yo para decidir algo en tu vida? Y tienes razón: no soy nadie, solo una simple mujer enamorada y entregada a un hombre.
El no habla, solo mira a ella.
—No dices nada. ¿Te duele tanta verdad?
— Nunca te prometí nada.
—Mientes, —exclamo la mujer con voz dura y mirada cristalina— como siempre has hecho. Creo que ya nacistes mintiendo. Pero ahora una mentira más, una mentira menos da igual. No va a cambiar los hechos.
Tranquilízate, cariño.
— ¿Cariño? Ahora soy “cariño”. ¿Cuándo fue la última vez que me llamastes así? ¿Y a tú mujer se lo has dicho alguna vez de corazón? ¿Sabes? ahora me da igual, pero voy a decir algo que no te va a gustar.
En ese momento, ella toma aire, camina unos pasos y se dirige hacia la ventana. Mira a la calle fijamente. Cuando vuelve la cara habla con precisión.
— Un día, al salir del instituto, me fije en una mujer que esperaba, pero no esperaba a ningún alumno. Es intuición femenina, porque me dije a mi misma “es la mujer de Fernando”. Nunca la había visto en persona, solo en las pocas fotos que tú me habías mostrado de ella y la descripción que de vez en cuando conseguía sonsacarte de ella. Conforme cruzaba la verja, ella comenzó a andar hacia mí. Y dijo mi nombre y se presento. “Pero tranquila, no vengo a hacerle daño, solo me gustaría tomar un café”. Y tomamos un café, aunque era hora de almorzar. Pasamos la tarde juntas. Y hablamos, como dice la canción, “hablamos de muchas cosas que el tiempo se llevo” y ese mismo tiempo quien nos ha dado la razón. Y te resultara extraño, pero hemos llegado a ser amigas. Es una palabra difícil de explicar y aplicar pues somos dos mujeres enamoradas del mismo hombre. A raíz de ese encuentro hemos ido descubriendo tus mentiras, tus coartadas, tu forma cobarde de vivir. Lo que más me llamo la atención de tu mujer fue la valentía con que afronto que no eras suyo, que te compartía conmigo. Me explicó cómo supo de mi presencia en tu vida, cómo se las ingenio para averiguar mi trabajo (había seguido mis pasos durante una semana hasta que decidió tenerme cara a cara). Fue una situación tensa, pero hay algo que tú nunca has sabido apreciar de tu mujer ni de mi, somos dos mujeres inteligentes. Comprendimos que ambas no teníamos que ser rivales sino actuar juntas en contra de un hombre. Y tu mujer me puso el ejemplo de la escalera, que varias veces te lo había hecho ver a ti: “las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas”. No te podíamos mostrar nuestras armas. Dos mujeres contra un hombre. Y yo sé que tu desde hace algún tiempo quieres dejarme. Pero yo no te lo voy a permitir. No. De ningún modo.
— ¿Desde cuando os conocéis? –le pregunta él con cierto nerviosismo.— Eso no puede ser verdad.
— ¿Quieres salir de la duda? ¿Por qué no la llamas y le preguntas?
Fernando no dice nada.
Ah, claro, no tienes valor. No me acordaba de ello. Tan difícil no es levantar el auricular, marcar los nueve dígitos de tu casa y preguntarle a Pilar; ¿Oye es verdad que Clara y tu os habéis visto alguna vez? No te atreves. ¿O prefieres que lo haga yo?
— Mientes. Todo lo que sale por tu boca es mentira. Mi mujer y tú no os conocéis. Es imposible. Mientes. Mientes, mientes. Siempre he sabido que eras una zorra.
— Una zorra: déjame que marque el teléfono y para que veas que no te miento ¿cual quieres que marque el de tu casa o el móvil? Quiere que te diga su número particular.
El no dice nada. Intenta esquivar la mirada al sentirse acorralado.
— Callas. Así me gustas. No hablas porque te has quedado atónito. Pero no te preocupes Fernando ambas sabemos que no llegarás muy lejos sin una mujer. Cuando yo te deje — porque ahora soy yo quién te dice que te vayas, quién te deja—, llegaras muy mimoso a tu mujer. Y es posible que ella también tenga una sorpresa para ti. ¿Por qué no vas corriendo a su encuentro? Igual tenemos las dos un plan contra ti. ¿Te imaginas que ella también haya decidido dejarte? ¿Qué harás Fernando? Suplicarás que no te dejemos. Que, por favor, somos el azúcar de tu vida, que necesitas cada mañana para vivir. Cómo nos reímos Clara y yo imitando tus palabras y gestos. A las dos nos decías lo mismo, solo cambiaba el nombre. Te faltaba la imaginación hasta para el amor. Ay, Fernando, que iluso has sido.


To be continued

Miguel


sábado, 19 de septiembre de 2009

Tarde de nubes

Ayer al abrir, por obligación, una puerta se agolpó en mi mente veintinueve años de recuerdos. Ha sido tan apabullante el encontronazo con mi pasado que mi nostalgia ha perdido un poco el equilibrio emocional. Para intentar encontrar un poco de estabilidad mental y viendo que el cielo estaba cubierto de nubes, he ido a ver si estas querían echarme una mano con semejante tarea. Aun es pronto para decir si me han ayudado o no, pero lo que si puedo deciros es que el mar, el cielo y las nubes estaban preciosos.

Aquí va una muestra.

Espero que os guste.

La tarde parece más oscura de lo que llegó a ser.

El cielo azul hizo un intento de estar presente.

Hay veces que nos encontramos un

mar de piedras en nuestro camino.


Besos que erosionán.

Nubes gris pequeña copulando
a nube blanca grande.

Nubes grises y alboratadas como mis pensamientos.

Nube gris intentando diluirse en un

azul atardecer pre-otoñal.

Miguel

lunes, 14 de septiembre de 2009

Una mujer llega al pueblo

No es difícil encontrar en escaparates de librerías y en estanterías de la misma sección de las grandes superficies comerciales las últimas novedades del mundo editorial, todo en colores atractivos y sugerentes para que le entre por los ojos al posible lector y, seguro, consumidor.

Estamos acostumbrados tan acostumbrados al estímulo constante de las últimas novedades literarias que solemos relegar a escritores contemporáneos del siglo XX a un olvido persistente; y con esto no quiero decir que haya que leer los clásicos, sino autores que cuentan con un menor reconocimiento público y, por lo tanto, fama, pero cuya obra literaria es abundante y con una calidad que deja huella.

Hace poco tiempo cayó en mis manos un libro que a primera vista me parecía una novela de amor, aun así le eché un vistazo y comencé a leerla. Las primeras páginas me atraparon y desecharon por completo la idea preconciba que yo tenía sobre el libro en sí.

Es una historia ambientada en la Costa Brava, en los años cincuenta, donde ya están muy bien trazados los hilos del sistema dictatorial que tuvimos durante casi cuarenta años. Nos presenta una serie de personajes muy bien caracterizados y a los que todos les podemos poner una cara que nos resulte conocida o familiar. Una trama perfectamente organizada con un trasfondo muy importante donde se deja al trasluz la sociedad hipócrita de esos años: una clase jerarquizada y el sometimiento de la mujer hacia el hombre, siendo tratada como un objeto muchas veces.

La moral, idea que tanto le gustó manipular al anterior régimen, nos la muestra como la viven los personajes, con las dos caras de la misma moneda: hacia el interior, donde hay que ocultar todos los problemas que hay dentro de cada casa, y de cara al exterior de la sociedad, donde todo es armonía, bonitas palabras y sonrisa de felicidad perpetua.

La iglesia tiene otro papel destacado en la novela y nos vuelve a mostrar su hipocresía. Es muy fuerte el cinismo de la Iglesia Católica en esas páginas, la cual durante tanto tiempo ha estado —y en realidad sigue estando— presente en la sociedad.

Nos muestra a una familia adscrita al régimen y que goza de buena posición económica, lo que le permite abusar de su condición acomodada, reflejando muy claramente las diferencias sociales de la época. Aquí nos enseña los primeros atisbos de lo que significará el turismo en nuestra sociedad y economía. El pueblo se somete a ellos, primero, con el fin de agradarlos y, después, tomando conciencia de que puede ser fuente de ingresos económicos muy lucrativos. Los turistas no son ajenos a la España de pandereta y toreros que tan bien se vendió de cara al exterior.

El final está muy elaborado y se consigue encajar todas las piezas del puzzle de la sociedad de la época, dejando un sabor de boca literario muy dulce y, a la vez, con ganas de patalear, pues los que tenemos ya algunos añitos sabemos que así fue realmente como marchaba la sociedad.

Por cierto, el libro lleva por título Una mujer llega al pueblo y la autora es Mercedes Salisachs.

Una vez leída la novela, quedan ganas de leer más cosas de esta escritora, pero da rabia cuando vas a la librería en busca de más títulos de esta autora y compruebas que apenas hay cinco o seis títulos publicados de ella. Su página web (http://www.mercedessalisachs.com) plasma su carrera literaria donde podemos apreciar que es abundante y refleja perfectamente la evolución de la sociedad española desde sus primeros escritos hasta estos momentos. Aun así, continúo indagando algo más sobre ella y a la búsqueda de otras obras.

¿Por qué menospreciamos, olvidamos lo nuestro y valoramos algo tan mediocre como la trilogía Millennium? La autora todavía vive, igual hay que esperar que deje este mundo para que publiquen sus obras completas y entonces llegue al gran público.

Nunca desvelo trama ni personajes, solamente doy recomendaciones de una novela o libro para que provoquen la curiosidad y, por lo tanto, incite a leerlo y, a ser posible, a recibir opiniones sobre si estaba equivocado o no.

Desde aquí hago un llamamiento a leer textos que no tengan una portada bonita, un título llamativo o una campaña de marketing espléndida. Hay que rebuscar en las librerías, en las tiendas de libros de segunda mano; siempre se encuentran joyas literarias para disfrutar plenamente de ellas. Este libro lo encontré allí y me costó dos euros.

Miguel





martes, 1 de septiembre de 2009

LOS HOMBRES QUE NO AMABAN... LOS BEST SELLERS


No soy muy amigo de los best seller, aunque tienen una función de relax cuando quieres leer algo simple y no hay que prestarle mucha atención. En las pasadas Navidades me regalaron el primer volumen de la trilogía Millennium: “Los hombres que no amaban a las mujeres”, libro que en el transporte público de pequeñas y grandes ciudades tiene ocupado al viajero, y ahora es fácil verlo sobresalir entre todos los bártulos y cachivaches que conlleva un día o un rato de playa.

Ya de por sí me mostró desconfianza cuando lo ojeé y vi que tenía letras grandes, márgenes amplios y doble espacio. Estos signos ponen en alerta al lector con un poquito de bagaje literario.

Comencé a leerlo y debo decir que me atrapó, pero más por su fácil lectura que no te obliga estar demasiado atento, que por su calidad narrativa. Sin darme cuenta, fijé los ojos en la página ciento veinte, doscientos noventa, cuatrocientos ochenta y la lectura del libro acabó en un corto espacio de tiempo. Pero esto no quiere decir que me gustase, sino todo lo contrario, me dio mucho coraje haber perdido el tiempo leyendo un libro de estas caracteristicas.

Si nos fijamos un poco en su estructura vemos que está todo calculado al milímetro: páginas, acción, personajes, capítulos cortos, trama interesante, personajes ágiles, extraños y vivaces… Digamos que se ha hecho un libro siguiendo una receta de cocina: ahora eche acción, ahora habla A, ahora acción, ahora agreguemos un ingrediente nuevo, ahora habla B… Es un libro donde te lo dan todo resuelto, no deja lugar para el pensamiento, de hecho un best seller es eso: “lo que mejor se vende”, que no siempre es calidad. Cabe destacar el país donde se desarrolla la acción: Suecia, que para nosotros es prácticamente desconocido exceptuando dos cosas: Ikea y los premios Nóbel y habría que preguntarle al Ministerio de Turismo Sueco si se han incrementado las visitas a su país desde que salió publicada esta trilogía.

Pero no todo es negativo, pues hay que tener en cuenta que este libro ha puesto de acuerdo a millones de lectores, cosa que no es fácil en el mundo literario, y no deja indiferente a nadie. Todo el que lo lee tiene opinión, aunque también hay gente que sin leerlo opina.
Que para un lector novato le parezca interesante, me parece estupendo, pues esto probablemente le lleve a leer la segunda y tercera parte y, quizás motivado por la curiosidad lea, otro libro y otro y quién sabe si se aficiona a la lectura.

En un foro pude leer algo que me dejó muy sorprendido y de loque se ha hablado muy poco. Esta novela es un plagio de “Lugar de Ejecución”, de Val Mc Dermind. No la he leído ni tenia constancia de su existencia, pero ya por el hecho de que algo ha sido ocultado voy buscar a información sobre ella y comprobarlo por mí mismo. Ya os contare si es tal y como dicen.

He podido leer que el autor Stieg Larsson, quién falleció poco antes de ver publicado su éxito literario y saborear el económico, dejó la cuarta parte casi acabada, lo cual, viendo el filón comercial que ha supuesto esta trilogía, me hace pensar que en el próximo verano o en las Navidades del año 2010 veremos la cuarta parte y… ¿quien me dice a mí que no habrá quinta? Tiempo al tiempo.

Como recomendación, decir que no compréis de primera mano los libros de esta serie, pedirlos prestados en la biblioteca, a algún amigo, bajáoslos de internet… Si decidís comprarlos hacedlo en tiendas de segunda mano o en Ebay –donde hoy se puede encontrar la segunda parte por diez euros e incluso a menor precio- y, por favor, Rafa -coleguita de tantas aventuras-, no quiero que me regales la segunda parte de esta trilogía. Gracias.
Miguel

viernes, 28 de agosto de 2009

Había querido...

Nuestras vidas están hechos de cambios que a veces no podemos dominar. Hoy había querido desaparecer, pero... no tenía donde ir.

Miguel


miércoles, 19 de agosto de 2009

Buenos propósitos

En el momento de escribir estas líneas llevamos del año siete meses, dos semanas y cinco días….y vamos cuesta abajo y sin frenos para que finalice el año. Si, si, como leen. Ya no queda nada para que acabe el año. ¿No me creen? Verán, estamos en la segunda quincena de agosto y la fecha de caducidad de los yogurts que ayer compré me indican que septiembre está a la vuelta de la esquina, lo cual supone un gasto extra al volver los niños al cole y de paso retomamos la rutina diaria.
Cuando nos vamos acostumbrando a ella, llega, justo con los primeros jerséis de manga larga, el puente del Pilar en el mes de octubre, lo que lleva a salir a pasear por las calles y de refilón observamos cómo en la tienda de los chinos ya pueden encontrarse objetos de Navidad. Días después llega el Puente de Todos los Santos, el uno de Noviembre, y aprovecha la famil
ia para ir al centro comercial a comprar el marisco, besugo, solomillos y algún que otro regalo para los Reyes como adelanto a la Navidad, antes que suban de precio.
Sin apenas darnos cuenta llega el megapuente de La Constitución y la Inmaculada, y la tradición nos dice que hay que colocar el Nacimiento y Árbol el día ocho de diciembre, como paso previo a la Navidad que llega pocos días después, pues ya nos hemos familiarizado con las luces de Navidad que adornan las calles y quién más y quién menos ya ha pensado en el menú de Nochebuena, dónde las va a pasar y con quién.
Después de estos días todos vivimos soñando en si nos tocará la lotería y que los niños vuelven a estar en casa otra vez, lo cual indica que… LA NAVIDAD esta en puertas. ¿Y que significa la Navidad, además de ver a familia, coger kilos? Que el nuevo año esta a punto de llegar.
¿Alguien me rebate que no es cierto lo que digo?
Pero retomando el hilo de lo que quería decir al comienzo de estas líneas, ¿se acuerda alguien de los buenos propósitos que nos hicimos cuando comenzó este año? Quién no tenía intención de aprender ingles; de mañana no pasa que me apunte al gimnasio; este año voy a ser menos derrochador;… Si nos ponemos a pensar nos daremos cuenta que todos nuestros propósitos cayeron muy pronto al saco del olvido ¿Cuánto tiempo nos duraron nuestras buenas intenciones? ¿Un mes, una semana, un día? Ahora comenzamos el curso escolar y septiembre es un mes idóneo para hacer nuevos propósitos y proyectos, que retomaremos en Enero si no los pudimos llevar a cabo en dicho mes.
Por lo que yo me hago una pregunta: ¿Qué nos queda de aquellos buenos propósitos?
Miguel

sábado, 1 de agosto de 2009

Algo para el verano.

En alguna entrada antigua dije que volcaría un comentario sobre uno de mis libros favoritos o novelas de cabecera. Aquí esta, un poco tarde, pero siempre viene bien una recomendación y más para esta época estival. Espero que os anime a leerla.


Nubosidad Variable - Carmen Martín Gaite-.

Esta novela narra el reencuentro de dos amigas, de la infancia y adolescencia, Sofía Montalvo y Mariana León después de mucho tiempo de ausencia. El encuentro de ambas protagonistas, de forma casual en la exposición de pintura de un amigo común, es el punto de partida de una “explosión” literaria por parte de las dos mujeres donde expresarán sus sentimientos, estados actuales, hechos pasados… Y podría decirse que retoman la amistad para rellenar un hueco existencial que ocupa el presente.


Sofía es un ama de casa tradicional, ahogada en su vida y rutina familiar, anclada en el pasado, que cumplió el papel de madre con tres hijos, pero estos vuelan a su propio ritmo. Su marido es un añadido al matrimonio, donde se agotó la pasión bien pronto. A pesar de tener una vida interior rica y sin desarrollar, no es feliz y, de forma progresiva, ha ido llegando a un estado de desencanto y desilusión.


Mariana, psiquiatra de profesión, no tiene pareja ni hijos, vive en un presente desorientado que le impide ver dónde se encuentra y busca el porqué de ese desequilibrio emocional, que oculta a los pacientes, pero que se desboca y desborda en la intimidad de su soledad.

Las protagonistas tienen una lucha interior propia, provocada por la situación donde se encuentran, un presente descolocado y donde intentan buscar un apoyo para salir de ese momento. Ambas mujeres toman a la literatura como punto de partida para resolver el momento actual y disfrutar del asentamiento del pasado. Puede decirse que tanto Sofía como Mariana escriben para un destinatario, pero en realidad es para sí mismas: son deberes impuestos por ambas que les sirven de autoayuda.

Mariana le encarga a Sofía que comience a escribir, a lo que ella obedece sin rechistar y de forma gustosa. Comienza a hacerlo en un cuaderno, y a partir de ahí empieza una serie de hechos que motivan al lector a no apartar lo ojos de la lectura. La narración que no tiene un hilo propiamente establecido, sino únicamente las ganas de escribir y de contar, cuya única finalidad es descargar todo lo que lleva en su interior. En un principio parece que comienza a escribir tomando la forma epistolar, pero no toma tal forma y se aproxima más al diario, pero tampoco se amolda a esta forma concretamente. Mientras que Mariana adopta la forma epistolar. Aunque únicamente envía una carta por correo, las demás las escribe para entregarlas en mano a la destinataria.

Desde que ocurre el encuentro fortuito hasta el final de la novela el periodo de tiempo es prácticamente de un mes, -desde finales de abril hasta finales de mayo- muy poco para desarrollar una multitud de acontecimientos del pasado y presente que ambas en “sus deberes escritos” desarrollan. La autora conjuga magistralmente el uso del tiempo en ambas protagonistas, alterna hechos del presente con hilaciones al pasado, sin salir de la historia principal. Los saltos al pasado no tienen un orden cronológico. Las protagonistas tienen tanto por contar que las desborda, las obliga, de forma consentida, a escribir sin dilación alguna, las llena de ilusión, saben que todo lo que escriben pronto tendrá un significado, un sentido. No escriben a la deriva.

A nivel narrativo, comentaré que la autora desarrolla la obra en primera persona la voz del narrador, excepto en el final donde cambia la voz narrativa para usar la tercera persona. Coloca a un personaje ajeno o secundario a la trama principal para contar lo que ocurre. Una buena solución para un final muy abierto a las conclusiones que cada uno pueda extraer.

Miguel

miércoles, 22 de julio de 2009

RELATOS EN BLANCO

Cómo ejercicios literarios una amiga me propone un párrafo a continuar, palabras para formar una historia, un texto para opinar... En esta ocasión es así, ella me ha dado cinco palabras -las que están en negrita- y yo he desarrollado este texto. ¿Qué os parece?




Sarampión, gripe A, plagas, corrupción… ¡Dios cómo estaba el periódico! , no se podía leer ni con una ebriedad de grado máximo. Por más páginas que pasaba todas de lo mismo. Intento buscar una palabra suave para calificar el diario pero el eufemismo más delicado que encontró fue: basura. Casi se planteó que era mejor dejar de comprar el periódico diario, solo sería cuestión de acostumbrarse a no tenerlo, aunque ya lo había intentado alguna vez, pero para él esa rutina diaria adquirida hace mucho tiempo era como una droga: pasar las hojas con el olor a tinta aún fresca acompañado de un café en el bar de toda la vida, saborear los titulares, las noticias sin resaltar… A través de él había vivido muchas cosas: el cambio de régimen político, de gobiernos. No le gustó mucho cuando cambiaron la cabecera, pero se acostumbró en seguida a ella… sin embargo últimamente estaba perdiendo la ilusión por la prensa escrita; había tomado mucha relevancia el sensacionalismo, la noticia amarilla… La única página que le hacía retomar el interés, era la página dedicada al relato, y que tenía por nombre “relatos en blanco” en ella los lectores podían escribir un cuento, un relato, no muy extenso. Se había publicado en esta sección verdaderas joyas literarias del relato corto e incluso algún autor había comenzado su andadura profesional por aquí. Ese día el relato tenía un nombre extraño, lo cual le provocó una curiosidad más incipiente “serendipia sin final”. Comenzó a leer…

Miguel

domingo, 19 de julio de 2009

PARECE QUE FUE AYER



Caminaba por la calle atrapada entre la prisa de la gran ciudad y el sonido de la canción que sonaba desde el interior de un coche, a un nivel alto, inmerso en un atasco. Comenzó a caminar más lentamente y tararear la letra. Era increíble lo frágil que podía resultar el recuerdo para salir a flote cuando algo le hiciese revivirlo. Y le extrañó que alguien la fuese escuchando, cuando no fue una canción comercial ni número uno de los cuarenta principales o programas similares, además ya tenía unos cuantos años.


“Parece que fue ayer
cuando nos vimos.
Parece que fue ayer cuando nos conocimos.
La lluvia ya borró de nuestros labios
esa loca pasión de aquellos años.”


La canción y el chico llegaron a la par y por casualidad a su vida. Y ya se sabe lo que tienen los comienzos del amor: palabras bonitas, proyectos, encuentros locos, horas de teléfono… Él supuso todo para ella. Ella se entregó a él por completo. Conocerle “fue como despertar de un raro sueño”, aunque sabía que en el amor una parte se entrega más que otra.


“parece que fue ayer cuando nos vimos.
Parece que fue ayer cuando nos conocimos.
Tu mundo en mi jardín se hizo pequeño.
Fue como despertar de un raro sueño.

Y hubo un día, amor, que di todo por ti:
por tus besos, tu aroma, tu forma de sentir.
Y hoy me cuesta aceptar que todo terminó.
Parece que fue ayer cuando nos vimos.”


¡Cuánta verdad dice esa canción! Cómo se transforma el amor. Era consciente de que en la vida todo tiene un principio y un final; incluso el amor tiene fin, provocando un mayor o menor daño.


“No te puedo negar que me hizo daño.
Soñamos para luego despertarnos.
De pronto, formas parte de un pasado,
al mismo tiempo dulce, pero amargo.

Nunca imaginé
que te podría perder.
Nunca te olvidaré.
Parece que fue ayer
cuando nos vimos.
Parece que fue ayer cuando nos conocimos
Parece que fue ayer que tanto nos quisimos”.




Aceptar que todo había acabado no fue lo que más daño le provocó.

Y hoy ya forma parte del ayer, de un ayer donde tanto lo quiso y donde la letra de una canción marcó el guión de una relación. Porque lo que más le dolió fue que él no fuese capaz de afrontar los hechos:
su cobardía.


Nota: ‘’Parece que fue ayer’’ es una canción que pertenece al álbum Contigo me voy, de Rosario Flores.
Miguel

jueves, 16 de julio de 2009

Madrugada Local.


Le puso las esposas y la ató al cabecero de la cama. Con la pistola le apuntó en la sien, despacio, lentamente, le fue pasando la pistola por la cara hasta colocarle el cañón en la boca a la vez le decía palabras duras: ¡Qué puta eres! ¡Te vas a enterar! ¡Lo que has hecho no tiene perdón!...
En los ojos de ella el miedo era latente.
-Por favor, por favor, déjame yo no he hecho nada. No he hecho nada.
El comprobó que la pistola estuviese cargada.
-¡Puta! ¡Eres una puta! Me la vas a pagar. Con un gesto brusco, le abrió la camisa y dejo al descubierto un sujetador negro que trasparentaban unos pezones muy apetitosos. Le pasó la pistola por los pechos, primero por el izquierdo, después por el derecho, volvió al centro. Introdujo el cañón de la pistola entre el sujetador y la piel y tiró para él, soltando el sujetador y dejando al aire los pechos
- ¡Puta! Eres una putita barata.


¡Dios, cómo me ponen de cachondo las películas porno que echan de madrugada en el canal local!


Miguel

sábado, 4 de julio de 2009

Hay veces que...

Que complejo son los problemas ¿no? ¡Cuantas vueltas le damos! Cómo nos bloquea la mente, nos desconcentra de nuestras tareas diarias, no nos deja dormir. Lo analizamos por activa y por pasiva, de derecha al revés, de tantas formas que no es posible verle o encontrarle solución alguna. Y es que a veces somos nosotros quienes nos obcecamos con ello que somos quienes lo agrandamos o lo empequeñecemos. Desde dentro las cosas tienen un cariz diferente a lo visto desde fuera, pero hay veces que pensamos tanto que complicamos las cosas, por ello aquí os dejo un cuento zen que probablemente nos ayudara a tener una visión diferente de los problemas para poder resolverlos.

"Erase una vez un emperador que quería escoger como primer ministro al más sabio, al más avisado de sus súbditos. Tras una serie de pruebas difíciles, sólo quedaron en liza tres competidores:
“He aquí el último obstáculo, el último reto –les dijo-. Estaréis encerrados en una habitación. La puerta estará provista de una cerradura complicada y sólida. El primero que consiga salir será el elegido”.
Dos de los postulantes, que eran muy sabios, se sumergieron inmediatamente en arduos cálculos. Alineaban columnas de cifras, trazaban esquemas embrollados, diagramas herméticos. De vez en cuando se levantaban, examinaban la cerradura con aire pensativo y volvían a sus trabajos con un suspiro.
El tercero, sentado en una silla, no hacia nada. Meditaba. De repente, se levantó, fue hacia la puerta y giró la manilla: la puerta se abrió y él salió".

lunes, 29 de junio de 2009

En Terapia


Me enganché a la serie de televisión “Siete Vidas” y dije que nunca más –aunque la verdad, fue la única que me hizo sonreír en un verano muy.., malo-. Mi amigo Manolo, que tiene un video club casero impresionante, a traición, me hizo cómplice de “Queers as Folk”. Por un desafío le hice molde al sofá para ver “Lost”Perdidos- y el pasado jueves, en la comida, me dejó caer así, como quien no quiere la cosa, tres Dvd con el título “En Terapia” con 43 capítulos en total. Me lo dejó bien claro: ¡Si te enganchas a ella es porque tú quieres, no porque yo te haya obligado!. Para ciertas cosas soy débil y.., sí –lo confieso- estoy colgado al televisor-dvd para disfrutar de “En Terapia”.

Cuando escribo estas líneas llevo visto más o menos la mitad de los capítulos. En un principio comencé a verla doblada al español, pero viendo la notoriedad de los hechos, de la situación, y como me iba atrapando, decidí volver a retomarla desde un principio en versión original, y gana mucho. Es una serie cuyo principal eje es el psicólogo Paul Weston, protagonizado por el actor Gabriel Byrne, y los pacientes que de lunes a jueves le visitan, dejando el viernes para una sesión diferente, el mismo Paul acude a “Terapia”.

La acción se desarrolla en la casa del psicólogo lo cual intenta mostrar una especie de “comodidad” al paciente al enseñarnos el propio terapeuta un escenario donde se desarrolla parte de su vida diaria: fotos, libros, maquetas de barcos, etc e intentando de forma subliminal que el interlocutor note un acercamiento hacia él.

Esta serie sin efectos especiales y sin grandes costes de producción podría estar traspasada del teatro a la televisión: Dos escenarios – la consulta de Paul y la consulta de Gina- con dos personajes por sesión. La calidad, muchas veces, no va en consonancia con el dinero.

En cada capítulo nos encontramos a un personaje (no informo nada de los pacientes para que lo descubráis por vosotros mismos) que intenta desahogar su interior: miedos, dudas, amores, culpa… en una persona ajena a su vida diaria. Son de diferente índole pero comunes a cualquiera de nosotros. Esta serie es de origen israelí y pero que la cadena norteamericana HBO, sinónimo de calidad en la televisión, la traspasó al mundo occidental. Es amena, veinticinco minutos cada capítulo, con unos diálogos muy bien trabajados, con silencios necesarios u obligados que marcan la pauta entre paciente-terapeuta. Resulta chocante a la vez que atractivo la inexpresividad de la cara de Paul, atenta solamente a la cara de su interlocutor cuando esté le habla.

En el quinto día de la semana vemos que un psicólogo es una persona de carne y hueso, con una personalidad vulnerable, con sentimientos, con opinión propia del paciente ajena a la terapia, al problema en si y a veces le cuesta definir los límites entre lo profesional y lo personal, necesitando vaciar sus miedos y sus dudas, se confiesa ante la supervisora y ex analista Gina, interpretada por la genial Diane Wiest: Este nos muestra que en la consulta se bloquea, se pone nervioso, tiene miedo a que llegue la hora de su próxima sesión, etc, todo bajo un caparazón de dureza e inexpresividad: ¿es una máscara ante el paciente?

Hice trampa, lo confieso. Intentando satisfacer mi curiosidad por algún personaje me adelanté varios capítulos. No lo aconsejo pues es importante seguir el orden cronológico y, sobre todo, recomiendo verla en versión original ya que gana considerablemente a la versión doblada.

Como observación final, puedo decir que la serie “En Terapia” es una panacea para el alma, guste o no el tema de la psicología, se trata de unos capítulos de corta duración pero mucha intensidad emotiva.

Ya me contareis.


Miguel

miércoles, 24 de junio de 2009

¿Qué es escribir?

¿Qué se dio primero escribir o leer? Por simple lógica, diríamos que escribir y que después vendría escribir con sentido coherente las primeras palabras, los primeros versos, los primeros textos en prosa… pero creo que la palabra escrita nació como necesidad de plasmar los pensamientos que por la cabeza pasaban, con el fin de perpetuarlos y la inexcusable ganas de compartirlos con los demás.

Hay veces que, sin saber escribir y leer, uno ama la literatura –como muestra me remito a la reciente oscarizada y genial película “The reader”- y va forjando una serie de inquietudes, de curiosidad que poco a poco van formando a la persona en este ámbito. No todo el mundo tiene iguales facilidades para llegar a la palabra escrita. En la cultura de los países desarrollados o del primer mundo, entramos bien pronto en contacto con ella. Son muchos los factores que hacen que te guste más o menos: ambiente cultural en el hogar familiar, labor pedagógica de los profesores, inquietudes personales… Para mí, la literatura ha sido siempre un bálsamo a mi soledad, que por diversas razones siempre ha estado presente en mi vida.
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Fui iniciándome en los libros por curiosidad y de forma progresiva aumentando en calidad y variedad. Primero fueron los cómics, después libros de adolescentes,(Enyd Blyton, Julio Verne…), la apertura de una biblioteca en mi ciudad me abrió nuevos caminos en este terreno: Agatha Cristhie, Alberto Vázquez Figueroa, Robin Cook…, literatura que hoy en día la veo simple, quizás de entretenimiento pero gracias a ella he recorrido camino hasta llegar a donde estoy hoy –hablando siempre en términos literarios-. He aprendido a disfrutar de prosa de calidad con García Márquez, con Martín Gaite, con José Luis Sampedro, con Sandor Marai,….soy fiel amante de la narrativa –sobre todo de la española-

Había veces - y las sigue habiendo y haciendo - que me gustaba un párrafo, una frase o me decía algo especial y las subrayaba; palabras cuyo significado lo desconocía y los anotaba al margen…. Mi iniciación a la escritura puede tener una doble vertiente, por un lado alguna que otra vez he comenzado escribir un diario, pero creo que era mas bien motivado por el hecho de estrenar un cuaderno nuevo con todo lo que ello conlleva, -cuidada caligrafía, hojas suaves, olor a nuevo… - que el propio diario en si, así como la atracción por las libretas y todo lo relacionado con el mundo de la papeleria.
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Siempre he sido y soy muy creativo: de una palabra, un hecho, una imagen… creo una historia; a veces es más densa; otras, menos, pero siempre anoto la idea en mi cuaderno, en mi Moleskine negra, para... ¿quién sabe si algún día la utilizare?. Escribo sobre todo para mí, en un principio no entra en mi meta ganar el premio Nobel o presentarme a alguien premio, escribo como forma de expresión de mis sentimientos; pues no sé expresarlos de otra forma.A veces voy hilvanando una palabra con otra, estas van perfectas con una frase, una frase tiene pleno desarrollo o cabida en un párrafo y así va creciendo la cadena de la creatividad.

En otra entrada comentaré mi forma de escribir.

Miguel

domingo, 21 de junio de 2009

Sólo con el tiempo...

De nuevo "la calor" y el no poder conciliar el sueño me llevaron a Internet. Mirando, curioseando... encontré este texto, desconozco el autor -perdón por el atrevimiento de volcarlo aquí- pero me apetece compartirlo. Espero que os guste.

Miguel

Después de un tiempo uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma y uno aprende que el amor no significa acostarse y una compañía no significa seguridad, y uno empieza a aprender….

- Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos, y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes… y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.
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- Después de un tiempo uno aprende que si es demasiado hasta el calor del sol quema, así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma, en lugar de esperar que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar que uno realmente es fuerte, que uno realmente vale, y uno aprende y aprende y con cada día uno aprende.

- Con el tiempo aprendes que estar con alguien porque te ofrece un buen futuro significa que tarde o temprano querrás volver a tu pasado.

- Con el tiempo comprendes que solo quién es capaz de amarte con tus defectos sin pretender cambiarte, puede brindarte toda la felicidad que deseas.

- Con el tiempo te das cuenta de que si estás al lado de esa persona solo por acompañar tu soledad, inmediatamente acabaras no deseando volver a verla.

- Con el tiempo entenderás que los verdaderos amigos son contados y que el que no lucha por ellos tarde o temprano se vera rodeado de amistades falsas.
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- Con el tiempo aprendes que las palabras dichas en un momento de ira pueden seguir lastimando a quien heriste durante toda la vida.

- Con el tiempo aprendes que disculpar cualquiera lo hace, pero perdonar es solo de grandes almas.

- Con el tiempo comprenderás que si has herido a un amigo duramente muy probablemente la amistad jamás volverá a ser igual.

- Con el tiempo te das cuenta de que cada experiencia vivida con cada persona es irrepetible.

- Con el tiempo te das cuenta de que el que humilla o desprecia a un ser humano, tarde o temprano sufrirá las mismas humillaciones o desprecios multiplicados al cuadrado.

- Con el tiempo comprendes que apresurar las cosas o forzarlas a que pasen ocasionará que al final no sean como esperabas.
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- Con el tiempo te das cuenta de que en realidad lo mejor no era el futuro sino el momento que estabas viviendo, justo este instante.

- Con el tiempo veras que aunque seas feliz con los que están a tu lado añoraras terriblemente a los que ayer estaban contigo y ahora se han marchado.

- Con el tiempo aprenderás que intentar perdonar o pedir perdón, decir que amas, decir que extrañas, decir que necesitas, decir que quieres ser amigo ante una tumba, ya no tiene sentido.

Pero desafortunadamente, sólo con el tiempo… se aprende.

jueves, 18 de junio de 2009

María

Le gritó desde el comedor con voz furiosa:
- ¡María, ven!

Ella, en ese momento al oír el grito de su marido, dejó lo que hacía en la cocina y acudió apresurada.
- ¿Qué quieres? –le dijo ella.
- ¡Dame un besico! -le dijo él en tono cariñoso e inocente.
- ¡Pero qué tonto eres! – le dijo ella mientras le daba un beso en la mejilla.

...

A pesar de que llevaban casados casi cincuenta años, ella no terminaba de acostumbrarse a las bromas cariñosas de su marido
.




Miguel